El motor de la industria-Artículo

Fecha de publicación: 18 11 2016, 12:52

Publicado y Traducido por: Nahia Sanzo
Artículo Original: Antifashist

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La fábrica de maquinaria Zmievski de Járkov se ha dirigido al presidente de Ucrania Petro Poroshenko con un llamamiento a reanudar los lazos económicos con Rusia para aumentar el cupo de ventas, según afirmaba el comunicado publicado por la fábrica. La carta apunta, que desde 2014, cuando se rompió la relación económica con Rusia, el mercado de la empresa se limita únicamente al territorio de Ucrania. En este sentido, Zmievsky,como otras muchas empresas, se encuentra en una difícil situación económica. Además, la carta insiste en que lo que se esperaba del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea no se ha materializado, lo que ha agravado aún más la situación económica.

Al informar de esta noticia, la prensa rusa evitó, por desgracia, mencionar el perfil de la producción de la empresa. Ha sido necesario investigarlo. Como era de esperar, la fábrica está especializada en la producción de productos de uso civil: fabrican lavadoras. Y este es un detalle muy importante. No es la primera ocasión en que se pide el restablecimiento de las relaciones con Rusia. Ya se habían dirigido a Poroshenko con un llamamiento similar sindicatos de agricultura y de las fábricas petroquímicas y de electrodomésticos de Zaporozhia entre otras. El rasgo común es que en todos los casos se trata de producción de sectores civiles de la economía, paralizado a causa de la “guerra patriótica” del régimen de Kiev contra Rusia, que ha conseguido reorientar todos los recursos del Estado para la producción militar.

Se puede decir que Poroshenko abandonó, hace mucho tiempo, los grandilocuentes eslóganes sobre cómo la industria militar iba a ser el motor que hiciera desarrollar la economía a lo largo de todo el país, que resultaron no ser más que otro engaño. La industria militar hace lo que puede para producir los relativamente bien pagados pedidos. Pero nada más. Eso no ha traído nada bueno para la producción de frigoríficos domésticos, aspiradores y demás, porque no podía ser así. Al contrario, se encuentran en el caos debido a la caída del consumo ante el empobrecimiento de la población y la pérdida del mercado ruso.

En otras palabras, el militarista “motor” económico que anunciaba Poroshenko no solo no es fuente de crecimiento para la economía ucraniana, sino que es exactamente lo contrario: la está hundiendo.

Sin embargo, Poroshenko no está preocupado. A su debido tiempo, con habilidad se aprovechará de esas fábricas que a día de hoy reciben pedidos militares y recibirá un buen trato de sus dueños. Para él, la guerra es su patria. ¿Quién le quitará esa felicidad?

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