Mario Sousa: «Mentiras sobre la Historia de la Unión Soviética. De Hitler a Hearst, Conquest y Solzhenitsyn»

Fecha de publicación: 18 11 2016, 17:04

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18.11.2016

Fuente del artículo: El blog del viejo topo 

MENTIRAS SOBRE LA HISTORIA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA. De Hitler a Hearst, Conquest y Solzhenitsyn.Mario Sousa
 Un fragmento del artículo de Mario Sousa dedicado  a la investigacion historico-cientifica de la cantidad  verdadera de los  encarcelados  en la Union Sovietica durante la época de  Stalin.

Lo que la investigación rusa ha revelado
La investigación sobre el sistema penal soviético está expuesta en un informe de casi 9.000 páginas. Los autores de este informe son muchos, pero los más conocidos son los historiadores rusos V.N. Zemskov, A.N. Dougin y O.V. Xlevjnik. Su trabajo comenzó a publicarse en 1990, y en 1993 casi estaba finalizado y se había publicado en su práctica totalidad. Los informes llegaron a ser conocidos en Occidente gracias a la colaboración entre investigadores de diferentes países occidentales. Los dos trabajos con los que el presente autor está familiarizado son: el que apareció en el diario francés L’Histoire en septiembre de 1993, escrito por Nicholas Werth, investigador jefe del centro de investigación científica francés CNRS (‘Centre National de la Recherche Scientifique’), y el trabajo publicado en la revista estadounidense American Historical Reviewpor J. Arch Getty, profesor de historia en la Universidad de California, Riverside, en colaboración con T. G. Rettersporn, investigador del CRNS, y el investigador ruso V. Zemskov, del Instituto Ruso de Historia (parte integrante de la Academia Rusa de Ciencias). Hoy ya han aparecido los libros sobre el tema, escritos por los investigadores mencionados y por otros del mismo equipo de investigación. Antes de continuar quiero aclarar, para que no haya ninguna confusión en el futuro, que ninguno de los científicos implicados en esta investigación defiende una perspectiva socialista internacional. Al contrario, su perspectiva es burguesa y anti-socialista. De hecho, muchos de ellos son bastante reaccionarios. Es necesario aclarar este punto, para que el lector no se imagine que lo  que se va a decir a continuación es el producto de una “conspiración comunista”. Lo que ocurre es que los investigadores mencionados han desenmascarado por completo las mentiras de Conquest, Solzhenitsyn, Medvedev y otros, y lo han hecho por la sencilla razón de que colocan su integridad profesional en primer lugar y no permiten ser comprados para servir a los objetivos de la propaganda política.

Los informes de la investigación rusa dan respuesta a un número muy grande de preguntas sobre el sistema penal soviético. Para nosotros, la época de Stalin es la de mayor interés, y es en ella donde encontramos motivos para el debate. Plantearemos un número de preguntas muy específicas y buscaremos las respuestas en las publicaciones L’Histoire yAmerican Historical Review. Ésta será la mejor manera de introducir en el debate algunos de los aspectos más importantes del sistema penal soviético. Las preguntas son las siguientes:

  • -¿En qué consistía el sistema penal soviético?
  • -¿Cuántos prisioneros había en él —tanto políticos como apolíticos?
  • -¿Cuánta gente murió en los campos de trabajo?
  • -¿Cuánta gente fue condenada a muerte en los años anteriores a 1953, sobre todo en las purgas de 1937-38?
  • -¿Qué duración, por regla general, tenían las penas de prisión?

Después de responder a estas cinco preguntas, hablaremos de los castigos impuestos a los dos grupos que se mencionan con más frecuencia en relación con los muertos y prisioneros en la Unión Soviética, a saber, los kulaks condenados en 1930 y los contrarrevolucionarios condenados en 1936-38.

Campos de trabajo en el sistema penal soviético
Comencemos por la pregunta sobre la naturaleza del sistema penal soviético. Después de 1930, el sistema penal soviético incluía prisiones, campos de trabajo, colonias de trabajo del Gulag, zonas especiales abiertas y la obligación de pagar multas. Quien fuera puesto bajo custodia generalmente era enviado a una prisión normal, mientras las investigaciones trataban de esclarecer si era inocente, y en consecuencia debía ser puesto en libertad, o si debía ser enjuiciado. Tras su juicio, un acusado podía ser declarado inocente (y puesto en libertad) o bien culpable. Si era declarado culpable podía ser condenado a pagar una multa, a una pena de encarcelamiento o, de manera más excepcional, a ser ejecutado. Una multa podía consistir en un porcentaje determinado de su salario durante un cierto período de tiempo. Los condenados a penas de prisión podían ser enviados a diferentes clases de prisiones según el tipo de delito cometido.

A los campos de trabajo del Gulag eran enviados los que habían cometido delitos graves (homicidio, robo, violación, delitos económicos, etc.) así como un porcentaje importante de los condenados por actividades contrarrevolucionarias. Otros acusados condenados a penas de prisión superiores a los 3 años también podían ser enviados a campos de trabajo. Tras pasar algún tiempo en un campo de trabajo, un preso podía ser trasladado a una colonia de trabajo o a una zona especial abierta.

Los campos de trabajo eran zonas muy grandes donde los prisioneros vivían y trabajaban bajo estrecha supervisión. Para ellos, trabajar y no ser una carga para la sociedad era obviamente necesario. Ninguna persona sana se quedaba sin trabajar. Es posible que la gente de hoy pueda pensar que esto era algo terrible, pero así funcionaba el sistema penal y judicial. El número de campos de trabajo existentes en 1940 era de 53.

Había 425 colonias de trabajo del Gulag. Éstas eran unidades mucho más pequeñas que los campos de trabajo, con un régimen más libre y con menos supervisión. A estas colonias eran enviados los prisioneros con penas de prisión más cortas —la gente que había cometido delitos comunes o políticos menos graves. Trabajaban en libertad en fábricas o en campos y formaban parte de la sociedad civil. En la mayoría de los casos, la totalidad del salario ganado con el trabajo pertenecía al preso, que en este aspecto era tratado exactamente igual que cualquier otro trabajador.

Las zonas especiales abiertas eran áreas generalmente agrícolas para los que habían sido exiliados, como los kulaks expropiados durante la colectivización. Otras personas que habían sido declaradas culpables de delitos comunes o políticos menores también podían cumplir sus penas en estas áreas.

454.000 no es 9 millones

La segunda pregunta es cuántos presos había por delitos políticos, y cuántos por delitos comunes. Esta pregunta incluye a todos los internados en campos de trabajo, colonias del Gulag y prisiones (aunque debemos recordar que en las colonias de trabajo había, en la mayoría de casos, una pérdida sólo parcial de la libertad). Los datos aparecieron en la American Historical Review, y abarcaban un período de 20 años, desde 1934, cuando el sistema penal se unificó bajo una administración central, hasta 1953, año de la muerte de Stalin.

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Podemos extraer una serie de conclusiones a partir de la tabla anterior. Para empezar, podemos comparar sus datos con los de Robert Conquest. Éste sostenía que en 1939 había 9 millones de presos políticos en los campos de trabajo y que otros 3 millones habían muerto en el período 1937-1939. ¡No se olvide el lector de  que Conquest sólo habla aquí de presos políticos! ¡Aparte de éstos, dice Conquest, había también presos comunes que, según él, eran mucho más numerosos que los presos políticos! ¡En 1950, según Conquest, el número de presos políticos era de 12 millones! Armados con los datos auténticos, fácilmente podemos ver las  falsificaciones de Conquest. Ni una sola de sus cifras se aproxima siquiera remotamente a la verdad. En 1939 había en todos los campos, colonias y prisiones un total de cerca de 2 millones de presos. De éstos, habían cometido delitos políticos 454.000, y no 9 millones como afirma Conquest. Los que estuvieron en  campos de trabajo entre 1937 y 1939 suman aproximadamente 160.000, y no 3 millones como afirma Conquest. En 1950 estaban internados en campos de trabajo 578.000 presos políticos, y no 12 millones. No olvide el lector que Robert Conquest sigue siendo hoy en día una de las fuentes principales de la propaganda derechista contra el comunismo. Entre los pseudo-intelectuales de la derecha, Robert Conquest es una figura casi divina. En cuanto a las cifras citadas por Alexander Solzhenitsyn —60 millones presuntamente muertos en los campos de trabajo— cualquier comentario sobra. La absurdidad de tal afirmación es manifiesta. Sólo una mente enferma puede sostener tales alucinaciones.

Dejemos ahora a estos impostores para poder analizar concretamente la estadística relacionada con el Gulag. La primera pregunta que debemos formular es ésta: ¿qué opinión deberíamos hacernos de la cantidad total de personas bajo custodia del sistema penal? ¿Cuál es el significado de la cifra máxima de 2,5 millones de presos en la URSS? Cada persona condenada a prisión es la prueba viviente de que la sociedad aún está insuficientemente desarrollada para dar a cada ciudadano lo que necesita para llevar una vida plena. Desde este punto de vista, los 2,5 millones representarían verdaderamente una crítica de la sociedad soviética en tiempos de Stalin.

La amenaza interna y externa
El número de personas bajo custodia del sistema penal soviético necesita ser explicado correctamente. La Unión Soviética era un país que sólo recientemente había derrocado al feudalismo, y su herencia social en asuntos de derechos humanos era a menudo una carga para la sociedad. En un sistema anticuado como el del Zarismo, los trabajadores estaban condenados a vivir en la pobreza más absoluta, y la vida humana tenía poco valor. El robo y los delitos violentos eran castigados con una violencia extrema. Las rebeliones contra la monarquía terminaban por lo general en matanzas, penas de muerte y condenas de cárcel sumamente largas. Estas relaciones sociales, y los hábitos mentales asociados a ellas, tardan mucho en cambiarse, hecho que influyó en el desarrollo de la sociedad de la Unión Soviética así como en las actitudes hacia los delincuentes.

Otro factor a tener en cuenta es que la Unión Soviética, un país que en los años 1930 tenía cerca de 160-170 millones de habitantes, se hallaba seriamente amenazada por potencias extranjeras. A consecuencia de los grandes cambios políticos ocurridos en Europa en los años 1930, la principal amenaza de guerra provenía de la Alemania nazi, —una grave amenaza para la supervivencia misma de los pueblos eslavos— y también del bloque occidental que abrigaba ambiciones intervencionistas. Esta situación fue resumida por Stalin en 1931 con las siguientes palabras: «Estamos 50-100 años por detrás de los países avanzados. Tenemos que cerrar esta brecha en 10 años. O lo hacemos o seremos barridos». Diez años más tarde, el 22 de junio de 1941, la Unión Soviética era invadida por la Alemania nazi y sus aliados. La omnipresente amenaza de guerra obligó a la sociedad soviética a realizar grandes esfuerzos durante la década de 1930-1940, en la que la mayor parte de sus recursos se destinó a los preparativos de defensa para la inminente guerra contra los nazis. La gente trabajó mucho para lograr ese objetivo, y produjo poco para su beneficio personal. La introducción de la jornada laboral de 7 horas fue retirada en 1937, y en 1939 prácticamente cada domingo era un día laboral. En un período tan difícil como éste, con una gran guerra cerniéndose sobre el desarrollo de la sociedad durante dos décadas (los años 1930 y los años 1940), una guerra que costaría a la Unión Soviética 25 millones de muertos y que reduciría a cenizas la mitad del país, los delitos tendieron realmente a aumentar a medida que la gente trataba de procurarse lo que la vida no podía ofrecerles por otras vías.
Durante este tiempo extremadamente difícil, la Unión Soviética llegó a tener un número máximo de 2,5 millones de personas en su sistema de prisiones, esto es, el 2,4% de la población adulta. ¿Cómo podemos evaluar esta cifra? ¿Esto es mucho o es poco? Comparemos.

Más prisioneros en los EEUU

En los Estados Unidos de América, por ejemplo, un país con 252 millones de habitantes (en 1996), el país más rico del mundo, que consume el 60% de los recursos mundiales, ¿cuánta gente hay en prisión? ¿Cuál es la situación en los EEUU, un país que no se halla amenazado por ninguna guerra, y donde no hay ningún cambio social profundo que afecte a la estabilidad económica?

En una reseña bastante breve aparecida en los periódicos en agosto de 1997, la agencia de noticias FLT-AP divulgó que los EEUU nunca antes habían tenido tantas personas en prisión como los 5,5 millones de presos de 1996. Esto representa un aumento de 200.000 personas desde 1995, y significa que el número de presos en los EEUU llega al 2,8% de la población adulta. Estos datos están disponibles para todos los que deseen consultarlos en la página del Ministerio de Justicia norteamericano (Bureau of Justice Statistics Home Page, http://www.ojp.usdoj.gov/bjs/). ¡El número de presos existentes actualmente en los EEUU es superior en 3 millones al número máximo de encarcelados en la Unión Soviética! ¡En la Unión Soviética llegó a haber un máximo del 2,4 % de la población adulta en prisión por sus delitos —en EEUU el porcentaje actual es del 2,8 %, e incrementándose! Según un boletín de prensa publicado por el Ministerio de Justicia de los EEUU el 18 de enero de 1998, el número de presos en EEUU se elevó en un 96,100% en 1997.

En lo que respecta a los campos de trabajo soviéticos, es cierto que el régimen era áspero y duro para los presos, pero es peor la situación actual en las prisiones de EEUU, llenas de violencia, drogas, prostitución y abusos sexuales (290.000 violaciones al año en las prisiones estadounidenses). ¡Nadie se siente a salvo en las cárceles estadounidenses! ¡Y esto ocurre actualmente, y en una sociedad más rica que cualquiera que haya existido antes!

Un factor importante — la carencia de medicinas

Respondamos a la tercera pregunta planteada. ¿Cuánta gente murió en los campos de trabajo? El número variaba de un año a otro, del 5,2% en 1934 al 0,3% en 1953. Las muertes en los campos de trabajo eran causadas por la escasez general de recursos en la sociedad en su conjunto, en particular por la falta de medicinas necesarias para luchar contra las epidemias. Este problema no se limitaba a los campos de trabajo, sino que estaba presente en toda la sociedad, así como en la gran mayoría de los países del mundo. Una vez que los antibióticos fueron descubiertos y se pusieron a disposición de toda la población tras la Segunda Guerra Mundial, la situación cambió radicalmente. De hecho, los peores años fueron los años de guerra en los que los bárbaros nazis impusieron condiciones de vida extremadamente penosas a todos los ciudadanos soviéticos. Durante aquellos 4 años, más de medio millón de personas murieron en los campos de trabajo —la mitad del número total de personas muertas en el período de 20 años que estamos considerando. No olvidemos que, durante los años de guerra, murieron 25 millones de personas que se encontraban en libertad. En 1950, cuando las condiciones en la Unión Soviética habían mejorado y se habían introducido los antibióticos, el número de fallecimientos en prisión descendió al 0,3%.

Volvamos ahora a la cuarta pregunta planteada. ¿Cuánta gente fue condenada a muerte antes de 1953, sobre todo durante las purgas de 1937-38? Ya hemos citado la aseveración de Robert Conquest de que los bolcheviques mataron a 12 millones de presos políticos en los campos de trabajo entre 1930 y 1953. De éstos, 1 millón, supuestamente, habrían sido asesinados entre 1937 y 1938. Las cifras de Solzhenitsyn ascendían a decenas de millones supuestamente muertos en los campos de trabajo —3 millones sólo en 1937-38. Cifras incluso más altas se han barajado en el curso de la guerra sucia de propaganda contra la Unión Soviética. La rusa Olga Shatunovskaya, por ejemplo, da una cifra de 7 millones de muertos en las purgas de 1937-38.

Los documentos de los archivos soviéticos, sin embargo, cuentan una historia completamente diferente. Es necesario señalar que el número de los condenados a muerte ha de extraerse de diferentes archivos y que los investigadores, para llegar a una cifra aproximada, han tenido que reunir datos de diversos archivos, usando un método que tiene el riesgo de contar por partida doble y así producir estimaciones más altas de lo real. Según Dimitri Volkogonov, la persona designada por Yeltsin para encargarse de los viejos archivos soviéticos, 30.514 personas fueron condenadas a muerte por tribunales militares entre el 1 de octubre de 1936 y el 30 de septiembre de 1938. Otra información proviene del KGB: según la información facilitada a la prensa en febrero de 1990, 786.098 personas fueron condenadas a muerte por delitos contrarrevolucionarios durante los 23 años de 1930-1953. De aquellos condenados, según el KGB, 681.692 lo fueron entre 1937 y 1938. No es posible comprobar las cifras del KGB, pero esta última información es bastante dudosa. Sería muy raro que tantas personas hubieran sido condenadas a muerte en tan sólo dos años. ¿Es posible que el actual KGB pro-capitalista no nos haya dado la información auténtica del KGB pro-socialista? Sea como fuere, queda por verificar si la estadística que es la base de la información del KGB incluye, entre los presuntamente condenados a muerte durante estos 23 años, a delincuentes comunes además de contrarrevolucionarios, y no únicamente a contrarrevolucionarios como ha afirmado el KGB pro-capitalista en un boletín de prensa de febrero de 1990. Los archivos también llevan a la conclusión de que el número de delincuentes comunes y el número de contrarrevolucionarios condenados a muerte era aproximadamente el mismo.

La conclusión que podemos extraer es que el número de condenados a muerte en 1937-38 fue de unos 100.000, y no de varios millones como ha afirmado la propaganda occidental.

También es necesario tener en cuenta que no todos los condenados a muerte en la Unión Soviética eran ejecutados. Una proporción muy grande de penas de muerte eran conmutadas por penas de internamiento en campos de trabajo. Es también importante distinguir entre delincuentes comunes y contrarrevolucionarios. Muchos de los condenados a muerte habían cometido delitos violentos como el asesinato o la violación. Hace 60 años, este tipo de delitos eran castigados con la muerte en gran número de países.

 

Pregunta 5: ¿Cuál era la duración media de las penas de prisión? La duración de las condenas de cárcel ha sido objeto de la más grosera difamación por parte de la propaganda occidental. La insinuación habitual es que ser un preso en la Unión Soviética implicaba años infinitos en prisión —quien entraba no salía nunca. Esto es completamente falso. La inmensa mayoría de los que entraban en prisión en tiempos de Stalin eran condenados a penas de 5 años como máximo.

La estadística reproducida en la American Historical Review muestra los hechos auténticos. Los delincuentes comunes de la Federación Rusa en 1936 recibieron las siguientes condenas: hasta 5 años, el 82,4 %; entre 5-10 años, el 17,6 %. 10 años era la pena máxima de prisión antes de 1937. Los presos políticos condenados por los tribunales civiles de la Unión Soviética en 1936 recibieron las siguientes condenas: hasta 5 años, el 44,2 %; entre 5-10 años, el 50,7 %. En cuanto a los condenados a penas en los campos de trabajo del Gulag, donde se aplicaban las sentencias más largas, la estadística de 1940 muestra que los que cumplían hasta 5 años eran el 56,8 % y los que cumplían entre 5-10 años el 42,2 %. Sólo el 1 % fue condenado a más de 10 años.

En cuanto a 1939, tenemos la estadística elaborada por los tribunales soviéticos. La distribución de las penas de prisión queda así: hasta 5 años, el 95,9%; de 5-10 años, el 4 %; más de 10 años, el 0,1 %.

Como podemos ver, la supuesta eternidad de las condenas de cárcel en la Unión Soviética es otra mentira más de los mitos occidentales para combatir al socialismo.

 

La mentira sobre la Unión Soviética:

Una breve discusión sobre los resultados de la investigación
La investigación realizada por los historiadores rusos muestra una realidad totalmente diferente de la que se ha enseñado en las escuelas y las universidades del mundo capitalista durante los últimos 50 años. Durante estos 50 años de guerra fría, varias generaciones han aprendido únicamente mentiras sobre la Unión Soviética, que han dejado una impresión profunda sobre muchas personas. Este hecho también se menciona en los informes realizados por los investigadores franceses y americanos. En estos informes se reproducen datos, cifras y tablas que enumeran los que fueron condenados y los que murieron, cifras que son objeto de una intensa discusión. Pero lo más importante que debemos señalar es que los crímenes cometidos por las personas condenadas nunca son objeto del menor interés. La propaganda política capitalista siempre ha presentado a los prisioneros soviéticos como víctimas inocentes, y los investigadores han aceptado este supuesto sin cuestionarlo. Cuando los investigadores pasan de sus columnas estadísticas a sus comentarios sobre los acontecimientos, su ideología burguesa se antepone a toda otra consideración —con resultados a veces macabros. Los que fueron condenados bajo el sistema penal soviético son tratados como víctimas inocentes, pero el hecho es que la mayor parte de ellos eran ladrones, asesinos, violadores, etc. Los delincuentes de esta clase nunca serían considerados víctimas inocentes por la prensa si sus delitos fueran cometidos en Europa o en EEUU. Pero como los delitos fueron cometidos en la Unión Soviética, entonces la cosa cambia. Llamar “víctima inocente” a un asesino, o a una persona que ha cometido múltiples violaciones, es un juego muy sucio.Debe mostrarse al menos un poco de sentido común cuando se habla acerca de la justicia soviética, al menos en relación con los criminales condenados por delitos violentos; y, aun cuando no se esté de acuerdo con la naturaleza del castigo, al menos debe reconocerse la justicia de condenar a las personas que han cometido delitos de dicha clase.

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