Obama ha asegurado que la única manera de poner fin a la violencia promovida por el Daesh es respaldar el derrocamiento del presidente legítimo de Siria.

El Gobierno de EE.UU. sabe con certeza que no podrá derrocar al presidente sirio Bashar al-Asad desde hace dos años, y por eso ahora aboga por una solución diplomática a la guerra en Siria, asegura el exembajador norteamericano en Arabia Saudí, Richard W. Murphy.

En una entrevista concedida al diario libanés Al-Akhbar, el diplomático estadounidense explicó que algunos países árabes del Golfo Pérsico buscan repetir el escenario afgano a fin de provocar la caída de Al-Asad pero Estados Unidos entendió que es imposible derrocar al presidente sirio, porque ahora creen en un proceso político de transición.

“Bashar al-Asad es un factor clave en la crisis siria con el que hay que contar y nadie puede ignorar esto”, reconoció Murphy.

Desde 2011, Siria es escenario de una guerra que ha ido escalando progresivamente y donde confluyen intereses económicos y estratégicos. Una ofensiva de mercenarios opositores al gobierno sirio fue financiada por EE.UU. y aliados occidentales para derrocar a Al Assad.

Los grupos armados que buscan el derrocamiento recurren a métodos terroristas para la consecución de sus objetivos, son calificados por EE.UU. bajo el término de “oposición moderada”, y no como «terroristas», siendo estos financiados y respaldados por Alemania, Arabia Saudita, Bulgaria, Estados Unidos, Francia, Israel, Qatar, el Reino Unido y Turquía.

Las cifras son devastadoras, más de 250 mil muertos, un millón de heridos, 8 millones de desplazados internos y 4 millones de refugiados, principalmente en países vecinos.

Tras varios intentos de tregua en los últimos meses, Rusia y Estados Unidos impulsaron una tregua el pasado 9 de septiembre que solo duró siete días tras ser no ser cumplidas por los bandos en conflicto. En estos momentos, el futuro del conflicto en Siria es incierto.

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