Un intento de cerrar el caso del 2 de mayo

Fecha de publicación: 02 11 2016, 11:37

Publicado por: Nahia Sanzo
Artículo Original: Yuri Tkatchev / Timer

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Tras acusar el diputado Vyacheslav Markin, que murió allí, por las muertes de la Casa de los Sindicatos, la Fiscalía de Ucrania ha creado todas las condiciones para cerrar este peligroso caso.

Seamos sinceros: los cuerpos de seguridad de Ucrania jamás han mostrado excesivo entusiasmo por investigar lo ocurrido el 2 de mayo de 2014. Pero frenar ese desastre (como ya se hizo en el caso de los asesinatos a cargo de los nacionalistas ucranianos en la calle Rymarskaya en Járkov) fue imposible debido a la resonancia internacional. Y al mismo tiempo, nadie iba a investigar este caso como es debido. Es precisamente por ese motivo por el que desde los primeros días, la investigación ha sido, por decirlo suavemente, bastante extraña.

Sin interés ni voluntad política para investigar realmente lo ocurrido, para identificar a los participantes, las relaciones entre ellos y las circunstancias relevantes, las autoridades han preferido trocearlo, separar las diferentes “piezas del puzle” en diferentes procedimientos ignorando la relación entre ellas.

De esta forma, el caso sobre los disturbios en la plaza Grecheskaya [la plaza de Grecia, en el centro de la ciudad], en el que todos los acusados son activistas del campo de Kulikovo, es un caso aparte. El papel de los activistas de Euromaidan en esos hechos se ha mantenido descaradamente oculto. Sin embargo, era imposible obviar el tema, principalmente porque de las seis víctimas que se produjeron en el centro de Odessa [la mañana del 2 de mayo de 2014], al menos tres eran activistas de Kulikovo. Ahora mismo, el caso está en el aire: tras casi dos años de la finalización de la investigación previa al juicio y el traslado al tribunal, no se ha producido una sola vista. Parece que Ucrania ha tirado a la basura esa parte tan incómoda para las autoridades.

También se ha separado en diferentes “piezas” el caso sobre los actos (o la inacción) de las autoridades: la policía, protección civil, etc. [especialmente el excesivo tiempo que pasó entre las primeras llamadas y la llegada de los bomberos, pese a que se encontraban a menos de quinientos metros de Kulikovo].

Pero para las autoridades la parte más desagradable de este puzle es, obviamente, el caso sobre lo ocurruido en el Campo de Kulikovo. No es de extrañar que en los últimos dos años y medio la jurisdicción del caso haya pasado de mano en mano: desde el departamento del Ministerio del Interior en Kiev a la Fiscalía, después de vuelta al Ministerio del Interior y así constantemente. Fue así hasta que Kiev inventó una jugada en la que solo podía ganar con el traslado del caso al Departamento de Investigación de la Policía de Odessa para que fuera investigado. Con ello conseguía trasladar al departamento de investigación de Odessa el descontento de las organizaciones internacionales de prestigio como la OSCE o las Naciones Unidas.

En caso de que los investigadores de Odessa quisieran, al contrario de lo esperado, investigar realmente el incendio de la Casa de los Sindicatos, la Fiscalía de Ucrania decidió cubrirse las espaldas eliminando de la lista de materiales para trasladar a Odessa algunas pruebas clave: los informes de las autopsias de los cadáveres, las imágenes de los vídeos de seguridad en el edificio del banco Arkada, etc.

El episodio de los vídeos, por cierto, resultó ser ciertamente desagradable. Durante más de dos años, el mero hecho de la existencia de esas grabaciones ha sido completamente ignorada por todos los investigadores, aunque en cualquier otro caso habrían sido las primeras pruebas en obtenerse e incorporarse al caso. Y eso es precisamente lo que los investigadores de Odessa decidieron hacer en cuanto recibieron los materiales del caso. Tras obtener los documentos necesarios, los representantes de la policía de Odessa acudieron a la oficina del banco, donde se les informó de que las grabaciones habían sido retiradas hacía unos días…por la Fiscalía General de Ucrania.

El propio Fiscal General Yuriy Lutsenko confirmó, en un reciente viaje a Odessa, que la grabación de Arkada se encuentra en Kiev. Ante la pregunta de qué hacían allí si el caso estaba siendo investigado en Odessa, el aliado de Poroshenko respondió: “las grabaciones están encriptadas, así que de cualquier manera los investigadores de Odessa no podrían hacer nada con ellas. Cuando sean descodificadas en la capital, serán devueltas inmediatamente a Odessa”, aseguró Lutsenko a la prensa. Sin embargo, la pregunta de por qué la Fiscalía solo se interesó por las grabaciones una vez que la policía de Odessa trató de hacerse con ellas quedó sin respuesta.

Sin embargo, lo más sorprendente es que, pese a todos los obstáculos de las agencias de la ley con los que se encontraron los investigadores de Odessa, lograron obtener una gran cantidad de información: quizá más que la obtenida en los dos últimos años sobre lo ocurrido en el Campo de Kulikovo. El secreto de sumario obliga a no dar ejemplos específicos, pero lo cierto es que la cantidad de información obtenida en tan poco tiempo es verdaderamente sorprendente. Es más, es posible decir que los investigadores de Odessa han llegado a acercarse a formar una versión coherente y consistente de lo ocurrido en el Campo de Kulikovo en toda su complejidad y teniendo en cuenta el amplio rango de actores, sus motivaciones y otros factores.

Fue precisamente eso lo que a finales del verano e inicio de este otoño hizo al autor de estas líneas y también a un buen número de medios a mostrar cierto optimismo contenido sobre el progreso de la investigación.

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La ridícula aparición -contra el procedimiento criminal, los materiales del caso y el sentido común- de las sospechas contra Vyacheslav Markin sonó como un trueno en un cielo despejado. Viniendo de la pluma del Fiscal de la región de Odessa, Zhuchenko, se trata de un gran paso atrás en comparación con los anteriores pasos de la investigación: es como si en una conferencia de astronomía moderna se realizara un informe sobre la dieta de los elefantes que cargan con el peso de la Tierra sobre sus espaldas.

La decisión de presentar a Markin como sospechoso es una clara contradicción con las pruebas del caso. Según la versión de lo ocurrido de la Fiscalía, fue Markin quien supuestamente hizo entrar a los activistas de Kulikovo en la Casa de los Sindicatos, aunque los testimonios de los testigos del caso digan justamente lo contrario: Markin (igual que, por ejemplo, Artyom Davidchenko) instó a los habitantes de Odessa a dispersarse para evitar que se produjeran víctimas. Cuando fue evidente que un número significativo de activistas de Kulikovo iban a intentar mantener la línea de defensa dentro de la Casa de los Sindicatos, solo entonces, Markin, para no abandonar a sus compañeros, entró en el edificio.

Otro ejemplo de estupidez judicial es el procedimiento de entregar la notificación de la sospecha a los familiares del diputado fallecido. El Código de Procedimiento Criminal no recoge tal actuación: la notificación ha de entregarse personalmente y debe estar acompañada de una firma. Los autores del Código de Procedimiento Criminal no pensaron en cómo se iba a hacer cargar con la culpa de casos políticamente resonantes a un muerto.

¿Para qué toda esta estupidez? El autor de estas líneas tiene su propia hipótesis.

El Código de Procedimiento Criminal de Ucrania estipula las condiciones específicas para el cierre de procedimientos criminales. Uno de ellos es la muerte del sospechoso. En otras palabras, si la Fiscalía recordara de repente que Markin lleva muerto dos años y medio, aparecerían todas las bases para cerrar el procedimiento criminal por orden, por ejemplo, del Fiscal de la región o uno de sus adjuntos.

La posibilidad de cerrar el caso del incendio de la Casa de los Sindicatos sería tremendamente útil para la Fiscalía, especialmente si en el curso de la investigación salieran a la luz hechos que incomoden a las autoridades o incluso que se cree la posibilidad de que aparezcan hechos de ese tipo. Ese podría ser el caso si, por ejemplo, los investigadores de Odessa quisieran interrogar a ciertas personas con altos cargos que participaron en los hechos.

¿Por qué se eligió concretamente a Markin de entre todos los activistas de Kulikovo fallecidos? Eso es fácil de comprender: Markin era diputado del Consejo Regional y también era uno de los representantes del poder criminal [el Partido de las Regiones del entonces presidente Yanukovich], por lo que cumple mejor que ninguna otra de las víctimas del 2 de mayo el papel de organizador de la tragedia. Los hechos sugieren lo contrario, pero ¿a quién le importan los hechos en esta Ucrania que camina hacia Europa?

Y aun así, pese a todo el despropósito, esta situación da cierto optimismo a quien escribe etas líneas. Si para sabotear el caso del 2 de mayo son necesarios medios tan poco naturales, ese sabotaje solo puede fracasar. El caso podrá tener un final siempre que los maliciosos intereses políticos no interfieran.

El autor de estas líneas no duda de que los desgraciados que organizaron los asesinatos en masa de Odessa serán apartados del poder en un futuro próximo. Y eso supone finalmente todos podremos saber la verdad sobre lo ocurrido en 2 de mayo.

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