palmira

9.11.2016

En Siria se está testando la capacidad de la comunidad internacional de unir sus esfuerzos en la lucha contra el terrorismo internacional, opinó el presidente de Rusia, Vladímir Putin.

«En la tierra siria ahora se determina la capacidad y la disposición de la comunidad internacional de aunar sus esfuerzos y juntos hacer frente a la amenaza común para todos nosotros, la (amenaza) terrorista, así como responder de una manera adecuada a otros retos a la seguridad global y la estabilidad», dijo Putin durante la ceremonia de entrega de cartas credenciales en el Kremlin.

Vladímir Putin insistió en que la solución del problema sirio debe ser exclusivamente política y destacó que Rusia contribuye al reinicio del diálogo sirio. «Junto con los países interesados Rusia contribuye al reinicio del diálogo sirio; estamos convencidos de que la solución del conflicto debe ser política», dijo. Solo de esta manera, afirmó, será posible «cesar el derramamiento de sangre, garantizar el regreso de millones de refugiados, restaurar la economía y la sociedad» de Siria.  Siria vive desde 2011 un  en el que el Ejército gubernamental se enfrenta a facciones armadas de la oposición que Occidente denomina «moderada» y grupos terroristas, entre ellos Daesh (autodenominado Estado Islámico) y el Frente al Nusra (actualmente, Fatah al Sham), ambos proscritos en Rusia y otros países. La guerra en Siria ha provocado unos 300.000 muertos, según datos de la ONU.

A la vez, una investigación reciente del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias rusa, basada en los datos del Buró Estadístico Central sirio, cifra en 105.000 el total de los sirios muertos en el conflicto, entre ellos 45.000 militares y milicianos, 24.000 terroristas de nacionalidad siria y 36.000 civiles, de los que la mayoría murieron a manos de los yihadistas y combatientes de la llamada ‘oposición moderada’.
Señala también que otros 18.000 muertos en Siria eran mercenarios extranjeros —de más de 80 países— de los grupos terroristas

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