Pisos, pinturas y otros tesoros

Fecha de publicación: 10 11 2016, 20:38

Traducción:Nahia Sanzo
Artículo Original: Lenta.ru

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El 30 de octubre era el último día para que los diputados y oficiales ucranianos entregaran su declaración electrónica. Todos, desde el presidente hasta el botones, debían informar sobre sus ingresos. Aunque el sistema de declaración electrónica fue activado el 1 de septiembre, el auge de entradas se produjo la última semana de octubre. La ola de políticos fue tal que el servicio no pudo aguantar. El 27 de octubre, el sistema registró 60.000 declaraciones, en las que se reflejaba que algunos diputados no solo poseen fábricas, medios de comunicación o barcos, sino también envidiables colecciones de arte, antigüedades, iconos, libros de ediciones de coleccionista, licores de lujo e incluso algún samovar. En el camino se ha conocido cuáles son las marcas preferidas de la élite política ucraniana en ropa y accesorios. Entre los objetos declarados, hay también algunos inesperados. Lenta.ru analiza de qué más presumen los políticos ucranianos.

La última exigencia
Lanzar el sistema de declaración electrónica de ingresos de los oficiales era el último requisito exigido para que Ucrania reciba el régimen de viaje sin visados con la Unión Europea. Además, la llamada declaración electrónica es también una de las principales condiciones para que Ucrania siga recibiendo asistencia financiera. La implantación del sistema se completó el 15 de agosto. En aquel momento se inició a modo de pruebas, sin ningún mecanismo de protección de datos. Este defecto técnico hizo que el Servicio Especial Estatal de Comunicaciones y Protección de Datos de Ucrania abandonara la certificación del sistema. El Centro Anticorrupción afirmó que el lanzamiento del sistema sin la seguridad requerida haría imposible que se hiciera justicia para quienes incluyeran falsa información en su declaración electrónica.

El 23 de agosto, en una reunión del Gobierno, el primer ministro de Ucrania, Volodymyr Groisman, acusó a la directora de la Agencia Nacional de Prevención de la Corrupción, Natalia Korchak, de los problemas con la e-declaración y, bajo amenaza de despido, exigió que el sistema volviera a estar operativo antes del 1 de septiembre.

Ese mismo día, la Agencia Nacional de Prevención de la Corrupción cortó el acceso a la desacreditada aplicación y comenzó, contrarreloj, a eliminar los defectos. El sistema, del que dependía el futuro del país, recibió el deseado certificado el 31 de agosto. Al día siguiente, la e-declaración funcionaba.

Todo está bien
Según la legislación anticorrupción del país, “los oficiales de puestos de responsabilidad” están obligados a entregar una declaración de sus ingresos del último año en un periodo de 60 días tras la puesta en funcionamiento del sistema. Para quienes no fueran amigos de las matemáticas, la directora de la Agencia Nacional de Prevención de la Corrupción precisó la fecha límite para la recepción de las declaraciones. En su perfil de Facebook, Korchak escribió que, ya que el sistema comenzó a funcionar el 1 de septiembre, el 30 de octubre de 2016 sería el último día de recepción de declaraciones y añadía que creía necesario explicarlo para que quienes son responsables no se confundan con las fechas. “Personalmente, he escuchado tanto el 15 como el 31 de octubre de este mes. Por eso creo necesario aclarar el asunto”, explicó.

Las aclaraciones no hacen daño, tampoco en relación a las cantidades que hay que declarar. Según la ley, cada oficial y político ucraniano debía declarar toda posesión por valor superior a cien salarios mínimos a 1 de enero de 2015, es decir, 121.000 grivnas [4.200€]. Sin embargo, algunos habitantes del olimpo político ucraniano han calculado de forma diferente. Por ejemplo, la diputada Alexandra Kuzhel pensó que el valor mínimo eran 160.000 grivnas [5.600€], por lo que solo declaró un reloj Ulisses Nardin (sus precios se encuentran entre 5-46.ooo dólares), un bolso de Hermés valorado en 22.000 dólares y joyas italianas, pero no declaró un abrigo de la diseñadora ucraniana Elena Golets por ser “barato”. “He estado preparando la declaración, he estudiado la legislación y he declarado todo. El último abrigo que compré costó 5.000 dólares, 140.000 grivnas”, sentenció Kuzhnel.

Todo declarado…
Al margen de las aptitudes matemáticas, al final de la presentación de las e-declaraciones han aparecido las más caras. Resulta que entre los políticos ucranianos hay grandes intelectuales. Por ejemplo, el ministro de Justicia, Pavlo Petrenko, declaró además de sus ahorros, coches e inmuebles, una colección de 16 grabados, dos cuadros e iconos. El diputado Viktor Baloga declaró 26 pinturas de los siglos XIX y XX. En la declaración del diputado Igor Gryniv hay nueve pinturas y ocho iconos de los siglos XIV-XVII. Además, también incluyó copias de libros antiguos, como una primera edición de Apóstol, de Fedorov, publicada por en Lviv en 157, o una edición de la Biblia de 1581.

Más adelante se conoció que no era el único apasionado de la literatura en el Parlamento ucraniano. La diputada Oxana Korchinskaya declaró una primera edición de 1840 Kobzar, de Taras Shevchenko, cuyo coste supera el millón de grivnas. Y su compañero Volodymyr Lytvyn ha conseguido reunir una colección de hasta 4.500 volúmenes exclusivos. Pero el más destacado coleccionista entre los representantes ucranianos es claramente Dmitry Trujanov, que ha declarado una colección de 170 samovares de entre los siglos IX y XX.

Además de ahorros en metálico, casas, pisos y vehículos, los registros de propiedad de los políticos ucranianos también incluyen productos de marca. Por ejemplo, el diputado Igor Kotvitsky, declaró gastos por la compra de ropa y accesorios de lujo por valor de 600.000 grivnas [21.200 €].

Cada cual con su debilidad
Otros como la adorada Alyona Babak cultivan su pasión por los bolsos de marca. En su arsenal: bolsos de Gucci de más de 27.ooo grivnas [955 €] y de Prada (55.000 grivnas, 1.900€). Pero, en su opinión, nada de eso merece estar en la declaración. “He declarado ingreso y relojes. Todo lo demás es de menor valor que el mínimo”. Su colega Borislav Bereza se apunta a esa teoría: recientemente se le vio vistiendo una chaqueta de cuero de Dolce&Gabbana. A la pregunta de si iba a declararla, Bereza respondió que era falsa. “No tengo nada de esa ropa para declarar”, sentenció.

A juzgar por las declaraciones hay una categoría especial que comparten todos los políticos ucranianos, que aprecian los relojes caros. Prácticamente todos los repetibles diputados los tienen. El primer ministro Groisman, por ejemplo, ha registrado una colección de dos Rolex, dos Breget, Girard-Perregaux, Parmigiani, Audemars Piguet, Ulysse Nardin. Y entre otros objetos de lujo, el primer ministro declaró también joyas y piedras preciosas.

También el alcalde de Járkov, Gennady Kernes, ha confesado su adicción a los relojes. Su colección incluye las marcas Omega, Cedrik Johner, Audemars Piguet. El diputado Sergey Martinyak, por su parte, sorprendió no por la marca sino por el tamaño del producto: su declaración incluye dos cruces de oro por valor de 500.000 grivnas [17.700 €].

El ministro del Interior, Arsen Avakov, también aparece en la lista de coleccionistas. Además de tierras, un piso de doce habitaciones y cuatro abrigos de su esposa, el jefe de las fuerzas de seguridad de Ucrania reflejó en su declaración una colección de armas y 760 botellas de vino de lujo. En la bodega de Avakov hay productos de Francia, Italia, Alemana, Austria, Ucrania, Estados Unidos y Chile. El documento contiene también colecciones de sellos, monedas, pinturas, grabados, iconos y relojes.

“Tesoros” similares aparecen en las declaraciones del diputado del Praviy Sektor, que sufre por mantener su marca, Dmitro Yarosh y en la del alcalde de Dnipropetrovsk (Dnipro ahora), Boris Filatov aparece un billete al espacio. El billete le costó al alcalde 200.000 dólares. Con el pago para el vuelo suborbital en el Space Ship Two, Filatov es el número 145 en la lista de viajeros espaciales de Virgin Galactic y es el primer ucraniano candidato a convertirse en turista espacial.

Los políticos ucranianos sudaron para conseguir entregar sus declaraciones a tiempo. El 26 de octubre se informó de que tan solo el 40% de los oficiales habían cumplido. En ese momento, ninguno de los principales cargos del Estado ni la mayor parte de los diputados habían entregado sus documentos. Muchos achacaban el retraso a la dificultad de aportar los informes de propiedad.

Igor Sobolev, director del Comité Anticorrupción, opina que el principal problema es recopilar información verídica, certificados de los bancos y otros documentos confirmando la legalidad de las posesiones en cuestión: “todo esto se puede hacer en una semana y no lleva más de dos o tres horas rellenar la declaración”. En su opinión, el problema es que los políticos temen equivocarse: equivocarse en un dígito puede conllevar una acusación criminal con penas de hasta dos años de prisión.

La abogada Galina Melnik, sin embargo, recuerda que esas penas solo se aplicarían a casos de falsificación de la información. Anticorrupción afirma que existe un protocolo para ese tipo de ofensas, casos que se presentarían ante un tribunal con la presencia obligatoria del Fiscal y del acusado, siempre con presunción de inocencia.

Sin embargo, el 28 de octubre, el Fiscal General Yuriy Lutsenko se quejó de que llevaba días sin ver a su esposa, la diputada Irina Lutsenko, que se ocupaba de la declaración. “Es el quinto día consecutivo que no veo a Irina Stepanovka. Hace tiempo que no la veo en casa”, se quejó el jefe de la Fiscalía. Su tarea, explicó, había sido sencilla: recopilar los libros de coleccionista. “También he apuntado una biblioteca de 27 secciones. El resto de la economía familiar es cosa de mi esposa”, afirmó Lutsenko.

Según los datos oficiales de la administración de Kiev, el salario medio en la capital ucraniana en 2016 ascendía a 8.000 grivnas [283 €]. Los salarios máximos corresponden a programadores y managers. Según os residentes de Kiev, el salario medio en Kiev no debería ser inferior a 10.000 grivnas. “Gano 8.000 grivnas; mi esposa, algo menos. Tenemos dos hijos. Tenemos suficiente para ropa, comida y pagar las facturas. En verano íbamos a Zatoka, pero lo pospusimos más de seis meses. Y todavía tenemos que pagar las medicinas, que están por las nubes”, explica Andrey, residente en Kiev.

Como apuntó el presidente del Centro Analítico de Ucrania, Alexander Ojrimenko, para los ucranianos comunes es imposible comprar productos caros y para comprar, por ejemplo, un coche normal, tendrán que ahorar durante años. “La cantidad total que los residentes de Kiv pueden ahorrar es el 6% del salario medio”, concluyó.

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