12.10.2016bombyozhki-yugoslavii

Las bombas de racimo que no detonaron tras los bombardeos de la OTAN siguen en Serbia, cubriendo una superficie de tres millones de metros cuadrados. Además, permaneces sin estallar unas 150 bombas aéreas. Y todavía no es todo.

En total, unos cinco millones de metros cuadrados del territorio de Serbia se ven amenazados por las municiones y minas. Desde 1999, más de 20 millones de metros cuadrados fueron desminados, pero todavía existen zonas peligrosas, comentaron a Sputnik desde el Centro Republicano Serbio de Desminado.

Así, entre 2012 y 2016 cuatro zapadores murieron y otros dos resultaron gravemente heridos mientras hacían su trabajo en las montañas de Kopanoik, ‘plagadas’ con bombas de racimo.

Pero el peligro real es que la mayoría —un 93%— de las víctimas del ‘legado de la Alianza Atlántica’ y de los conflictos de los noventa son civiles, entre ellos muchos niños. Las bombas de racimo sin detonar se concentran en la zona fronteriza con la región capitalina, así como en las aguas de los ríos de Danubio y Sava —los puentes fueron blancos regulares de la aviación de la OTAN