Ucrania: nacionalismo sin recambio político

Fecha de publicación: 14 11 2016, 14:27

Publicado por: Nahia Sanzo

ucrania

El International Republican Institute (IRI, Instituto Republicano Internacional), una organización liderada por John McCain, con apoyo financiero del Gobierno de Canadá, ha publicado nuevos datos sobre la situación política en Ucrania. El análisis detallado del sondeo del IRI aporta indicaciones respecto a la percepción de la población ucraniana sobre la actual situación política.

Se acentúa el distanciamiento respecto al liderazgo político ucraniano

La dinámica política ucraniana revela que, durante el último año, la desconexión existente entre la población y el sistema político no sólo no se reduce sino que se acentúa. Aumenta especialmente el muy alto nivel de desaprobación del liderazgo político que ya caracterizaba al país en 2015.

Entre noviembre de 2015 y septiembre de 2016, el nivel de rechazo a la actuación del Parlamento de Ucrania aumenta del 83 al 87% entre los residentes de Ucrania, una línea de deterioro que también afecta a la Presidencia del país. En este caso, un 74% de la población desaprueba en 2016 la actuación de Petro Poroshenko, cuatro puntos porcentuales por encima del 70% de 2015. Aunque se reduce del 82 al 79% la valoración negativa de la actuación del primer ministro del país, este cambio se debe a la sustitución del impopular Yatseniuk por Volodymyr Groisman. La llegada al poder del político de Vinnitsa no ha supuesto sin embargo diferencia significativa alguna, con un nivel de desaprobación que sigue siendo muy alto.

La desconexión entre población y liderazgo político en Ucrania no deja de llamar la atención. Apenas un 13% de la población apoya la actuación del primer ministro. La proporción que apoya la actuación de Poroshenko es apenas del 20%, 54 puntos por debajo de la parte que representan quienes desaprueban su gestión. En noviembre de 2015, la diferencia era de -45 puntos.

El Parlamento es, sin embargo, el ámbito político más alejado de los intereses de la ciudadanía ucraniana. Los niveles de desaprobación superan en 79 puntos a los de aprobación en lo relativo a la actuación de los parlamentarios (72 en noviembre de 2015). La población que se identifica con su Parlamento en Ucrania es sólo de un 8%.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

Aunque no se alcanza tal grado de rechazo, el distanciamiento popular sigue siendo muy alto, y tiende además al alza, respecto a las figuras políticas ucranianas que aspiran a tomar el relevo de los políticos del actual establishment en Kiev en el futuro. Así, en comparación con el de rechazo, el porcentaje de aprobación es hoy inferior en 63 puntos en el caso del líder de Sbovoda, Oleh Tyahnibok (-55 en noviembre de 2015). El diferencial negativo se sitúa entre los 42 y 47 puntos en lo relativo al alcalde de Kiev, Vitaly Klitschko, el hasta ahora Gobernador de Odessa, Mikhail Saakashvili, y el líder ultranacionalista, Oleh Lyashko, del Partido Radical.

Andriy Sadoviy, el principal líder político en el oeste de Ucrania y alcalde de Lviv, se acerca a esos niveles con 30 puntos más de registros de rechazo que de aprobación. En noviembre de 2015, Sadoviy era el único político en disponer de más nivel de aprobación que de desaprobación. La fuerte pérdida de apoyos del último año muestra que el sistema político ucraniano dominante se está quedando sin alternativas de liderazgo. En apenas un año, el alcalde de la capital del nacionalismo ucraniano parece haber amortizado su potencial como alternativa presidencial.

Ucrania carece, de hecho, de alternativas de liderazgo político. Nadiya Savchenko, cuya figura fue utilizada para demonizar a Rusia, lo que le dio un estatus de estrella de la política ucraniana, se mueve igualmente en niveles muy negativos (38 puntos menos de aprobación que de desaprobación). El líder del minoritario partido Posición Cívica, Anatoliy Hrytsenko, es el mejor valorado, pero con 24 puntos menos de opiniones favorables que desfavorables.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

La separación entre población y políticos se traduce en una tendencia descendente del voto a los partidos que sostienen el actual régimen. Los distintos partidos naranjistas pierden en intención de voto, pasando del 26% de voto esperado en noviembre de 2015 a 23% en septiembre de 2016. La ultraderecha nacionalista cae también, del 12 al 11%. Sin embargo, los partidos regionales no repuntan, manteniéndose en el 10%, y tampoco aumenta la apuesta por la abstención.

El voto del descontento parece buscar nuevas ofertas, en general dentro del marco ideológico dominante. El potencial electoral de estas alternativas aumenta del 10 al 17%. El incremento no es suficiente, sin embargo, para generar alternativas factibles a los actuales partidos mayoritarios.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

En cualquier caso, el año 2016 marca de forma incontestable el mayor distanciamiento de la población ucraniana respecto a sus representantes políticos. En 2016, la proporción de personas que piensan que la situación evoluciona en la dirección correcta en Ucrania se mueve entre el 11 y el 13% en los distintos sondeos realizados por el IRI. Se trata del nivel mínimo desde noviembre de 2011. Tras alcanzar la valoración positiva un 34% en abril de 2014, el indicador cae ya al 29% en septiembre de ese año. En 2015, las proporciones se sitúan entre el 15-17%, niveles que aún caerán hasta situarse en el 11-13% de 2016. La proporción con opinión favorable respecto al rumbo de la política ucraniana es incluso más baja que las cifras del 13 al 15% que se detectan entre 2011 y 2013.

La comparación de la diferencia entre opiniones positivas y negativas, respecto al rumbo correcto o equivocado del país, muestra las mismas tendencias. En 2016, la orientación a las respuestas desfavorables alcanza máximos desde 2011, cercanos o superiores a -60 puntos negativos en septiembre de 2016. Se trata de niveles sólo comparables a los -58 puntos negativos de noviembre de 2011. Durante el periodo Yanukovich, estos niveles se redujeron a -52/-54 puntos en 2012 y 2013 y a -46 en febrero de 2014. Tras caer a -14 y -22 puntos en abril y septiembre de ese año, la esperanza Maidan pronto se desvanece. A lo largo de 2015 se vuelve a niveles de insatisfacción política que resultan similares a los de 2012 y 2013, antes de alcanzarse los peores niveles de la década en 2016.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

Aumenta el distanciamiento respecto a la Unión Europea y, más claramente, Estados Unidos y la OTAN pero Rusia sigue apareciendo como culpable ante el público ucraniano

La separación popular respecto al sistema de liderazgo político ucraniano no se limita a sus ofertas en el contexto nacional. También coincide en el tiempo con un deterioro de la identificación con las alternativas defendidas por el nacionalismo ucraniano respecto a la participación en organizaciones políticas y militares supranacionales. Aunque el cambio no altera por completo la clara orientación pro-occidental de la población ucraniana, sí se observa una clara caída de las posiciones favorables. Mientras, en noviembre de 2015, un 49% de la población en Ucrania se mostraba cercana a la Unión Europea y un 40% a Estados Unidos, estos porcentajes se reducen en septiembre al 44 y el 31%. El alejamiento explícito aumenta, en el periodo considerado, del 9 al 13% en lo relativo a Europa y del 16 al 18% en relación con EEUU.

Comparando las posiciones de alejamiento/cercanía, la población que se siente cercana a la Unión Europea es 31 puntos superior a la que siente alejada de ella en el conjunto de Ucrania, una diferencia positiva que se reduce desde los 40 puntos en noviembre de 2015. La diferencia positiva es de 20 puntos en relación con Estados Unidos, en línea igualmente descendente respecto a los 23 puntos de noviembre de 2015.

La valoración negativa caracteriza en cualquier caso al vecino ruso. En la Ucrania de finales de 2016, un 57% de la población se muestra alejada de Rusia frente a apenas un 18% que la considera cercana (59 y 16% en noviembre de 2015). Aunque se reduce a -39 puntos desde los -43 de noviembre de 2015, en lo que respecta a Rusia, el porcentaje de cercanía es notablemente inferior al de alejamiento.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

La creciente división de posiciones entre las distintas Ucranias es sin embargo el rasgo más llamativo en lo relativo al posicionamiento internacional. Al considerar el posicionamiento popular a favor de la Unión Europea o de otras propuestas de unión (la unión aduanera o cualquier otra), esta división resulta evidente y ayuda a explicar el dilema político al que se enfrenta Ucrania. Por una parte, se mantiene un consenso muy dominante respecto a la Unión Europea en el oeste de Ucrania (79% de apoyo) que sigue resultando mayoritario en el centro (59%), en ambos casos sin embargo con una muy clara tendencia a la baja (87 y 65% en noviembre de 2015).

Pero, por otra parte, se consolidan las preferencias por la alternativa no europea en el resto del país. En el Sur, la apuesta por la UE pasa de positiva a negativa en el último año. En noviembre de 2015, la opción pro-europea contaba con un 51% de apoyo frente a la apuesta de un 37% por otras modalidades de unión; en septiembre 2016, sin embargo, apenas un 30% apoya la UE frente al 47% que apoya fórmulas alternativas de unión política. La defensa de los modelos de unión alternativos se consolida además en el Este, con un 55% de apoyo frente a apenas 24% a favor de la Unión Europea (47 frente a 20% en noviembre de 2015)

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

El distanciamiento respecto a la OTAN resulta, en todo caso, el ámbito en el que se muestra un mayor cambio entre septiembre de 2015 y noviembre de 2016. Se reducen, en este sentido, los niveles de apoyo en las zonas más abiertas a esta organización: de 78 a 68% en el Oeste y del 55 a 47% en el centro. Aunque el rechazo se mantiene en niveles similares en el Oeste (8% frente al 9% de noviembre de 2015), aumenta de forma significativa en la zona central (de 17 a 24%).

Por otra parte, destaca una clara decantación en contra de la OTAN en el sur y en el este de Ucrania. En el sur, se pasa de una mayoría de apoyos a la organización atlántica en noviembre de 2015 (37 frente a 11%) a la situación contraria en septiembre de 2016 (36 frente a 39% de oposición). En el este, la indefinición de 2015 (15% de apoyo y rechazo) se traduce en una posición inequívoca de oposición en septiembre de 2016 (47% de personas opuestas a la OTAN por apenas un 17% a favor).

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

El deterioro de las condiciones de vida y el fracaso en la lucha contra la corrupción

Además de las cuestiones relacionadas con la dinámica política, el sondeo del IRI incorpora igualmente algunos aspectos de interés para seguir la evolución de las condiciones de vida en Ucrania.

El aspecto más llamativo es que se prolonga la tendencia al incremento de la parte de población ucraniana que tiene dificultades para hacer frente a la cobertura de las necesidades básicas. La proporción de personas afectadas aumenta del 49 al 53% entre noviembre de 2015 y septiembre de 2016. Dentro de ellas, el porcentaje de personas que necesitan recortar, ahorrar en la terminología del IRI, para poder comer aumenta además del 15 al 18% en este periodo.

La Ucrania actual destaca así por tener a más de la mitad de su población con dificultades para hacer frente a las necesidades básicas y a casi una quinta parte de ella con problemas serios para poder cubrir los gastos de comida.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

Otro hecho social significativo es que el aumento de los precios de la energía está llevando a importantes recortes en el acceso de la población al consumo de agua, gas y electricidad. Según la encuesta IRI, las personas que piensan reducir el consumo en este tipo de gastos varía entre el 51% en relación al acceso al gas y el 57% en lo relativo al consumo de agua.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

El control del aumento de los precios sigue siendo, de hecho, la principal preocupación de la población ucraniana, con un 48% que señala este factor como problema personal importante (55% en noviembre de 2015). Le siguen el desempleo y la protección a la población pobre, mencionados por un 33% y un 31% de la población respectivamente.

Entre noviembre de 2015 y septiembre de 2016 aumenta igualmente, de manera significativa, la preocupación por otro problema que se relaciona sin duda con el avance de la crisis económica y social. Se trata del crimen, una cuestión que resultaba personalmente problemática para un 6% de la población en noviembre de 2015 pero que aumenta hasta el 12% en septiembre de 2016.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

En 2016, la preocupación por la corrupción estatal es declarada como problema personal por un 20% de la población, por debajo del 24% de noviembre de 2015. Sin embargo, esta caída no lleva a pensar que Ucrania se encuentre en este campo ante un cambio fundamental. Los propios datos del IRI lo reflejan al considerar la dinámica comparada de las situaciones de corrupción en la nueva Ucrania nacionalista con la del periodo de Yanukovich. Aunque hay algunas mejoras, en particular en los servicios educativos, hay ámbitos en los que aumentan claramente los episodios de corrupción, medidos en términos del porcentaje de personas que señalan haber tenido que pagar dinero para resolver sus problemas con las autoridades estatales. Este aspecto resulta particularmente evidente en el incremento de la proporción de personas afectadas por la corrupción en ámbitos como los servicios fiscales (14% en mayo de 2012 y 17% en septiembre de 2016) y, sobre todo, los servicios de fronteras (de 19 a 26% en ese periodo). El aumento de la corrupción en el ámbito aduanero es tanto más llamativo como que afecta a un país muy fuertemente marcado por el aumento de la emigración y, por tanto, de las entradas y salidas del país por parte de la población ucraniana.

Aunque no hay datos históricos para poder comparar, otro ámbito en el que se observa un deterioro relacionado con la corrupción, claramente señalado por la población, es el vinculado a la oficina de la fiscalía y, de forma aún más intensa, a la actuación de los tribunales. En esta última dimensión, y en las personas que se han enfrentado a problemas en este ámbito de las relaciones con el Estado, un 31% de las personas señalan en 2016 haber tenido que pagar dinero para resolver sus problemas con la justicia.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

Pero la ideología del nacionalismo parece resistir

A pesar de la crisis política, económica y social del país, resiste la ideología dominante impuesta por el nacionalismo ucraniano. La culpabilización de Rusia y la ausencia casi completa, más allá de la simbólica presencia del Bloque Opositor, de alternativas políticas no mainstream son evidencias de la consolidación del punto de vista nacionalista. El avance de la visión pro-nacionalista puede observarse igualmente en las opiniones sobre el diseño de la organización interna del Estado.

En lo relativo a la situación de Donbass, por ejemplo, la encuesta del IRI aborda el posicionamiento de la población de una zona -la de la región de Járkov- que, a priori, debería resultar favorable a entender la realidad política diferenciada del territorio rebelde. Aunque sin duda condicionadas por la presión política que hoy ejerce el régimen de Kiev en todos los ámbitos de la vida pública y privada de los ucranianos, las respuestas de los habitantes de Járkov muestran hasta qué punto se están imponiendo en esta materia las tesis ideológicas del régimen hoy gobernante.

En lo relativo al futuro estatus del Donbass, en el conjunto de Ucrania, un 53% de la población apostaba en noviembre de 2015 por el Estado unitario frente a un 27% que apoyaba la descentralización o la autonomía y un 7% la separación de los territorios de Donetsk y Lugansk. En el Donbass controlado por Kiev, la apuesta por el Estado unitario ucraniano se reducía al 31%, por debajo del 41% que apoyaba la descentralización o la autonomía, con otro 12% a favor de la independencia. En la región de Járkov, en cambio, un 58% de la población señala apostar en septiembre de 2016 por el Estado unitario frente a un 22% de apoyos a la descentralización, la autonomía o la independencia.

Se trata sin duda de un porcentaje elevado de apoyo a las tesis del nacionalismo ucraniano en materia de organización política interna por mucho que los resultados estén condicionados por el autoritarismo del régimen actual, con un 20% de no respuestas (una proporción muy superior a la que se detectó en noviembre de 2015, tanto en el Donbass controlado por Ucrania como en el conjunto de Ucrania, 16 y 13% respectivamente). De hecho, es evidente que la posición favorable a la devolución de poderes a las regiones es mucho más alta. Así lo revela el hecho de que un 73% de los habitantes de la región de Járkov defienda las transferencias de más derechos (poderes) del centro al ámbito regional o local. Sin embargo, la proporción se reduce al 44% al considerar aspectos amplios de devolución, un indicativo más nítido del apoyo real a la autonomía política. Todo ello revela una identificación de una mayoría de los habitantes de la región con la visión unitarista de Kiev.

El Donbass sigue siendo, en cualquier caso, la principal preocupación política de la población ucraniana tras la crisis posterior al golpe de Maidan. Un 35% de las personas entrevistadas por el IRI señalan el conflicto militar en el Donbass como una preocupación personal principal por apenas un 6% que menciona las relaciones con Rusia o un 3% que muestra preocupación por la “presencia rusa” en Crimea.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos del IRI.

En todo lo que se traduce en imposición política, la consolidación ideológica de las posiciones dominantes del nacionalismo ucraniano es sin duda preocupante. Pero es más el resultado de un control político casi total del país, basado en el recurso a la fuerza militar y al cierre ideológico, que de una consolidación de un sistema estable de organización y liderazgo político. En esta última dimensión, este sistema carece no sólo de futuro para consolidarse, en términos personales y de partidos, sino de una alternativa real que permita el reemplazo de los desprestigiados personajes que hoy dirigen Ucrania. El Directo Regional del IRI para la zona euroasiática, Stephen Nix, lo señalaba con claridad en su presentación de la encuesta: “la ventana de oportunidad para el gobierno de conseguir apoyo popular se está cerrando rápidamente”. El fracaso del modelo político del nacionalismo ucraniano es la principal esperanza para una solución racional al conflicto del Donbass y a las concepciones políticas muy diferenciadas de la población residente en las distintas regiones de Ucrania.

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