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24.11.2016

La resolución aprobada por el Parlamento Europeo de reforzar su estrategia de comunicación frente a una supuesta «propaganda hostil» de Rusia contra la Unión Europea preocupa a periodistas de América Latina, que ven en la medida un ataque a la libertad de expresión.

La resolución acusa a medios rusos —fundamentalmente a Sputnik y al canal de televisión RT— de atacar a la UE con una presunta campaña de desinformación. Además, equipara el contenido de estos medios internacionales con el grupo terrorista Daesh.

La presidenta de la Federación Nacional de Periodistas de Brasil —FENAJ, por sus siglas en portugués—, Maria José Braga, dijo a Sputnik que a criterio de su entidad, la resolución emitida por el organismo europeo es «muy preocupante», ya que «vincula claramente medios de comunicación con organizaciones terroristas» de modo «inadecuado». «Significa un intento de cercenar la libertad de prensa. Para la FENAJ, una entidad que defiende a los periodistas profesionales, significa un ataque directo a esos trabajadores. Cuando se equiparan medios de comunicación con organizaciones terroristas, se está calificando de terroristas a los profesionales que trabajan en esos medios», aseguró Braga. La gremialista brasileña aseveró que una afirmación de esa índole no se puede aceptar «bajo ninguna circunstancia». «Creemos que todas las entidades en defensa de los periodistas del mundo deberían posicionarse», sentenció.
La presidenta de la Asociación de la Prensa Uruguaya, Victoria Alfaro, indicó a Sputnik que la resolución de Estrasburgo es «alarmante», porque «sienta un precedente» delicado al estar dirigida «tan claramente» a los medios de un país.

«Es extraño que sea directamente contra medios que tienen una opinión que difiere totalmente del pensamiento único que estamos acostumbrados a ver en los medios de comunicación [hegemónicos]. Además tienen una muy fuerte audiencia, por lo que da la impresión a primera vista de que se trata de censura. No creo que sea algo al azar, que no lo hayan pensado bien», opinó Alfaro. «En momentos en que los grandes medios solo repiten lo que dicen los gobiernos y las multinacionales, se pretende silenciar las voces que dicen algo distinto, que tienen una mirada diferente», dijo a Sputnik Raúl Kollmann, del diario Página 12 de Argentina.

«Los estados, entre ellos el de Rusia, tienen derecho a hacer escuchar su voz. Dejar las opiniones en manos de un supuesto libre mercado no es más que un instrumento de concentración que termina convalidando mentiras como la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y ocultando la violación de los derechos humanos en Guantánamo y otras cárceles ilegales», declaró.

En el mismo sentido habló el argentino Alberto López Girondo, editor internacional del diario Tiempo Argentino y columnista de la revista Acción. El analista expresó a Sputnik que los europeos «prefieren que no haya voces que cuestionen lo que estuvieron haciendo». «Cualquier voz que refleje el apoyo recibido por los grupos terroristas desde los países occidentales es una voz que preocupa en Europa porque está contando lo que hacen los europeos. Si ellos se consideran víctimas de una oleada de inmigración, ¿quién provocó esta situación?», añadió.

En términos de comparaciones, Blixen reflexionó que la resolución podría considerarse «terrorismo de Estado», porque hay «un desbalance impresionante»: «Es casi absurdo que un organismo como el Parlamento Europeo impulse una declaración de este tipo contra una empresa periodística que está en todo el mundo», concluyó

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