Ya que ha perdido las elecciones a la Presidencia de los Estados Unidos, el «partido de la guerra» está tratando de hacer todo lo posible para evitar el «deshielo» de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia. Con este fin, siguen afirmando una agresión o una preparación para la agresión del lado ruso, sin preocuparse por las evidencias.

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El embajador de Estados Unidos ante la OSCE, Daniel Baer, anunció que 30.000 soldados habían llegado recientemente a Donbass desde Rusia. Al mismo tiempo, la misión de la OSCE en Ucrania, cuyos representantes residen en el territorio de la República Popular de Donetsk (RPD) y la República Popular de Lugansk (RPL), no confirmó esta declaración, por lo que se asume que Daniel Baer saca la información de los medios de comunicación ucranianos.

Las autoridades de Kiev están listas para apoyar a los «halcones» del mundo de todas las maneras posibles, ya que la pérdida final del apoyo de Washington amenaza con su destrucción física. En el caso de que continúen la guerra en Donbass por su cuenta, se enfrentarán a una derrota militar. En el caso de que implementen, bajo la presión de Europa, los acuerdos de Minsk, serán inmediatamente destruidos por los nacionalistas radicales.

La semana pasada, la Administración del Presidente de Ucrania Poroshenko informó de que el jefe de Estado había logrado contactar finalmente con el presidente electo de los Estados Unidos, e incluso discutir con él cuestiones relativas a la «cooperación estratégica continua».

En el comunicado de prensa del personal de Donald Trump, sin embargo, no se ha mencionado esta conversación, y lo que es más, Poroshenko no ha sido invitado a la toma de posesión del 45º Presidente de los Estados Unidos, sólo ha recibido una promesa sobre una reunión una vez el presidente electo tome el cargo.

Las autoridades de Kiev necesitan urgentemente otra «agresión rusa» para volver a ser una «víctima» que necesita atención, apoyo comprensivo y, lo que es más importante, nuevos préstamos, los que el FMI volvió a negar a Kiev la semana pasada.

Es por eso que la semana pasada Donbass se sintió como en 2014, con bombardeos masivos con todo tipo de armas, con la muerte de civiles y la destrucción deliberada de las infraestructuras en el umbral del invierno.

En apenas una semana, el ejército ucraniano abrió fuego en el territorio de la RPD unas 7.000 veces, y alrededor de la mitad de las rondas fueron realizadas con artillería, tanques, vehículos de combate de infantería y morteros pesados prohibidos por los Acuerdos de Minsk.

La situación en el segmento del frente de Donetsk se agravó especialmente antes del fin de semana. Sólo el 19 de noviembre, la parte ucraniana hizo más de 1.500 ataques en el territorio de la República, y al día siguiente, por primera vez desde el verano de 2016, Kiev lanzó alrededor de 70 proyectiles con los MLRS «Grad».

26 localidades a lo largo de toda la línea de frente quedaron bajo el fuego del ejército ucraniano. Como resultado, murieron 2 civiles y 23 casas quedaron destruidas total o parcialmente, la mayoría enel sur de la República y en el área de Donetsk.

Además, la semana pasada el ejército ucraniano hizo dos intentos de romper las defensas en el segmento del frente de Donetsk. Ambos intentos fueron rechazados por los soldados del ejército de la RPD, y los atacantes fueron empujados de nuevo a sus posiciones originales, perdiendo un total de 4 soldados muertos y 13 heridos. Al mismo tiempo, la sede de la ATO informó de la pérdida de 6 militares ucranianos muertos a lo largo de toda la línea de frente.

A consecuencia del bombardeo y el rechazo de los ataques, el ejército de la RPD perdió dos soldados, que murieron, y dos resultaron heridos.

La situación de violencia en el segmento del frente de Lugansk también aumentó agudamente en la víspera del fin de semana. El 18 de noviembre el número de bombardeos en el territorio de la República Popular de Lugansk (RPL) por parte de Ucrania casi igualó el número de ataques ucranianos de la semana anterior. Kiev mayoritariamente abrió fuego con morteros pesados, lanzagranadas y vehículos de combate de infantería.

Las autoridades militares de ambas Repúblicas declaran que el fuego de la parte ucraniana fue seguido por drones, cuyo uso sólo está permitido en Donbass a la misión de la OSCE. En la RPD, en Donetsk y Mariupol, se registraron, de acuerdo con el Ministerio de Defensa de la República, 11 drones ucranianos.

La inteligencia de la RPL informó que los militares ucranianos estaban equipando nuevas fortalezas en la zona «gris», en concreto, en la zona de la ciudad de Zolotoye, donde las fuerzas de las partes en conflicto fueron separadas, en octubre, por decisión del Grupo de Contacto en Minsk de 30 de septiembre de 2016.

Además, al norte de Lugansk, en la zona «gris», el ejército ucraniano ha equipado un nuevo punto de reconocimiento.

Por otra parte, la semana pasada el presidente de Ucrania, Poroshenko, introdujo una administración civil-militar de Ucrania en la ciudad de Zolotoye. Se puede adivinar lo que la administración militar está haciendo en la zona, que ha sido desmilitarizada según recientes decisiones tomadas en Minsk.

En el territorio controlado por Ucrania situado en la región de Lugansk Kiev continúa preparándose para el uso de aviones en las hostilidades en Donbass.

Según los residentes locales, en la refinería de Lisichansk, situada en el suroeste de Lugansk, los militares ucranianos están preparando el terreno para recibir helicópteros de combate.

También están preparando terrenos similares en el aeropuerto civil de Severodonetsk, donde existe la administración civil-militar ucraniana de la región de Lugansk. Según los vecinos, a principios de noviembre, dos aviones de combate del ejército ucraniano que habían estado sobrevolando sobre Lisichansk, aterrizaron en este aeródromo.

Después de haber disparado con casi todos los tipos de armas en la línea del frente en Donbass, Kiev sigue entregando allí armas y equipos, tanto de la retaguardia como de los almacenes de armas prohibidas por los Acuerdos de Minsk.

La semana pasada, los representantes de la OSCE documentaron la ausencia de 347 piezas de armas y equipos ucranianos, incluyendo 12 MLRS «Uragan», 24 MLRS «Grad», más de 100 sistemas de artillería motorizada, 70 piezas de artillería remolcada, 55 tanques, 20 vehículos de combate de infantería y 4 complejos de misiles antiaéreos «Osa».

De acuerdo con la inteligencia de la RPD, en el norte, en la zona de Gorlovka, Kiev entrega principalmente artillería de cohetes, en concreto, una división de MLRS «Grad», mientras que en el centro, Donetsk y el sur, en la zona de Mariupol, llegan principalmente artillería motorizada y remolcada y tanques.

La artillería que llegó al segmento del frente de Donetsk incluye un obús de 152 mm, «Dana», de producción checoslovaca.

Además, la semana pasada, ha llegado a la zona de Mariupol, donde están concentradas las principales fuerzas de nacionalistas ucranianos y mercenarios, otra compañía del regimiento nacionalista «Azov», mientras que en el segmento del frente de Lugansk llegaron más de 300 mercenarios de raza negra, algunos de los cuales vestían con uniformes de la OTAN y estaban armados con rifles de francotirador Barrett.

El número de mercenarios occidentales en Donbass es tan grande que, en el verano, la bandera norteamericana ondeaba en las posiciones ucranianas en Zaitsevo, en el extremo norte de Gorlovka. No puede uno dejar de preguntarse por su presencia en la línea de contacto que divide a las partes del conflicto «Ucrania-Rusia», mientras los «halcones» americanos y europeos siguen apoyando la guerra en Donbass.

Al mismo tiempo, los militares ucranianos, los nacionalistas radicales y los mercenarios extranjeros atacan más objetivos civiles que posiciones del ejército republicano. La semana pasada, las autoridades de la RPD y RPL se vieron obligadas a reiterar la destrucción deliberada que hace Kiev de la infraestructura vital de Donbass, que pone a su gente al borde de la supervivencia en la entrada del próximo invierno.

A mediados de la semana pasada, el Ministerio de Seguridad del Estado de la RPL hizo una declaración urgente, según la inteligencia de la República, que los militares ucranianos habían minado el canal de refrigeración de agua de la central térmica en la ciudad de Schastye, situada al norte de Lugansk.

Si el canal es destruido, la mayor parte del territorio de la RPL, así como una parte significativa del territorio controlado por Kiev de la región de Lugansk, se quedará sin electricidad, con la ciudad de Schastye inundada. Las autoridades de la República sugieren que Kiev está planeando la explosión de la central como un ataque terrorista, acusando, seguidamente, a la RPL de cometerlo, o, incluso, que ha sido consecuencia de una ofensiva del Ejército de la República.

Ayer, 20 de noviembre de 2016, como resultado de un bombardeo deliberado por parte de Ucrania, la estación de filtrado de Donetsk se quedó sin electricidad, lo que causó una interrupción del suministro de agua en dos grandes ciudades situadas a ambos lados de la línea de frente, ademas, puso en peligro el suministro de agua a Donetsk y a dos ciudades al sur de la capital de la RPD.

Al mismo tiempo, las autoridades ucranianas declaran abiertamente que estimulan a sus tropas a atacar las localidades pacíficas de Donbass. Según el Ministerio de Defensa de Ucrania, en 2016, unos 8.000 militares ucranianos han recibido recompensas en efectivo no sólo por su presencia en el área de la ATO (Operación Anti-terrorista), sino también por su participación activa en las hostilidades.

La pregunta del representante de la Federación de Rusia ante la OSCE, Alexander Lukashevich, de por qué no se paga a los comandantes ucranianos que respeten el alto el fuego en las zonas de su responsabilidad, quedó sin respuesta.

Al mismo tiempo, el ya mencionado embajador de los Estados Unidos ante la OSCE, Daniel Baer, anunció la posibilidad de que «las fuerzas conjuntas rusas y terroristas avanzaran sobre Mariupol».

Parece que, al menos hasta la toma de posesión del presidente electo de Estados Unidos el 20 de enero de 2017, el «partido de la guerra» occidental y su títere ucraniano sacrificarán a un indeterminado número de civiles de Donbass y soldados del ejército ucraniano para provocar una respuesta de las Repúblicas, para poder presentar a la comunidad internacional la tan deseada «agresión rusa».

Las autoridades de la RPD ya han anunciado el nivel de peligro «rojo» en las afueras del noroeste, oeste y suroeste de Donetsk.

Irina Burya