tramp-u-telefona

1.12.2016

Trump  interrumpió en una forma dura la conversación telefónica con tres presidentes de los Países Bálticos, mandandoles a callar  y luego colgó el auricular.
Los medios de comunicación mundiales con referencia a la CNN describieron  los detalles de la primera conversación telefónica del presidente electo de Donald Trump con los líderes de los estados bálticos. En general, lo que ocurrió hace unos días, no se puede calificar como  una conversación,  sino  como una lección del comportamiento cultural.
Es que sobre una conversación telefónica  con  Trump se ha quedado solo una del trio de los presidentes, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite.
Y cual fue la  sorpresa de  Trump y sus asesores, cuando  a la conversación de repente se  unieron otros dos : el presidente de Estonia, Kersti Kaljulaid, y el presidente de Letonia, Raimonds VĒJONIS.
Asi  describe la situación,  la consejera  de Trump, Kellyanne Conway: inmediatamente después dei intercambio de  saludos  entre Trump y   Grybauskaite, se sintieron  las voces de los líderes de Letonia y Estonia,  ellos apresuraron de saludar  a quien habían vilipendiado  todavía hace poco tiempo.  Fue inesperado para la parte americana,  porque  había sido acordado de  hablar  en dos, y no en una llamada de conferencia.
Sin embargo,  Trump ha»digerió»  esta sorpresa y trató de continuar la conversación telefónica  ya con  ellos tres, pero los líderes de los Países Bálticos,  según Conway, comenzaron a interrumpir  uno a otro , hablando de la «amenaza rusa».
Propiamente  a este punto, Trump no soportó  y,  literalmente  les mando a callar  y  seguir las reglas de  «decencia común», después de  que la conexión telefónica entre los abonados  fue interrumpida por iniciativa de la parte estadounidense. Kellyanne Conway calificó el incidente como un ejemplo de  la «flagrante ignorancia»  de parte de  «algunos estados de menor importancia.»
Si todo lo dicho por  los medios de comunicación mundiales  resulta ser verdad, podemos sólo imaginar el nivel de depresión que prevalece ahora en los pasillos del poder de los países  bálticos.

 Fuente