Mientras diferentes autoridades ucranianas anuncian que 2017 será el año en que Ucrania recuperará Donbass y Poroshenko reafirma discurso tras discurso que se hará de forma pacífica, la situación sobre el terreno sigue siendo complicada. Y mientras el gobernador civil-militar de la zona de Donetsk controlada por las autoridades ucranianas nombra las cuatro condiciones para la “acabar de forma pacífica con la ocupación” (una de ellas es fortalecer y renovar el Ejército Ucraniano), las operaciones militares siguen poniendo en riesgo vidas humanas.

Así lo denunció, en su reciente visita a diferentes zonas del frente, el jefe adjunto de la Misión de Monitorización de la OSCE, Alexander Hug. El representante de la OSCE, que se ha referido a situaciones concretas que se repiten a lo largo de la línea del frente, insistió también en la presencia de tropas a ambos lados de la línea del frente, pese a los acuerdos firmados, algunos de ellos fuertemente publicitados por la propia organización.

Pese a los numerosos acuerdos de retirada de armamento pesado del frente, de armas de inferior calibre e incluso de retirada completa de varias zonas del frente, la distancia entre las posiciones ucranianas y las de las Repúblicas Populares sigue siendo escasa y, en algunos casos, sigue reduciéndose. En los últimos días, medios ucranianos se han jactado de los avances de las tropas ucranianas en la zona neutral, tanto en dirección a Debaltsevo como en dirección a Stajanov, donde el canal de televisión ucraniana TSN afirma que las tropas ucranianas se encuentran a 500m de las posiciones de las milicias.

En las cercanías de la línea de contacto en Donbass está situada una reserva artificial que contiene sustancias químicas y donde hay riesgo de crear una catástrofe medioambiental, como explicó el jefe adjunto de la Misión de Monitorización de la OSCE en Ucrania, Alexander Hug. “Nos estamos refiriendo a la planta de fenol de Novgorodsky y a consecuencia de las sustancias con las que se trabaja, el agua está contaminada”. Según Hug, al que cita RIA Novosti, la reserva contaminada se encuentra entre las posiciones de las partes en conflicto, por lo que existe el riesgo de fugas y contaminación del agua potable.

Hug añadió que, según los expertos, una fuga lo suficientemente seria podría contaminar el resto de la zona en menos de 48 horas.

El representante de la OSCE afirmó también haber visto, al visitar la planta de filtración de agua de Donetsk [situada en uno de los puntos calientes del frente], la construcción de nuevas instalaciones militares de las tropas ucranianas en el territorio bajo su control.

Hug calificó los enfrentamientos en la localidad de Sajanka [al sur de la RPD, una localidad en la que los ataques ucranianos han sido constantes en los últimos meses] y en los alrededores de la planta de filtración de agua de Donetsk como algo “atroz”. Y denunció también que los enfrentamientos continúan en la zona de la subestación de gas de Marinka, donde el territorio también está minado. A consecuencia de ello, por tercer invierno consecutivo, la estación no puede ser reparada, lo que deja a las localidades de alrededor sin calefacción.

Además, Hug apuntó que ambas partes del conflicto bloquean las carreteras a través de la línea del frente. No se han eliminado las minas de esas zonas, pese a que los acuerdos de Minsk exigen que sean retiradas incondicionalmente.

El representante de la OSCE habló también de la situación en Krutaya Balka donde, según explicó, la mitad de la localidad “está bajo control de la RPD y la otra mitad, no está claro bajo control de quién está” y el pueblo “está rodeado de posiciones militares”. Los residentes se han visto obligados a “abandonar el pueblo porque la situación en demasiado peligrosa, ya que las partes comenzaron a dispararse entre sí”. “Lo que ha ocurrido ahí es lo contrario de lo que llevamos mucho tiempo exigiendo a las partes. Les hemos pedido que retiren las tropas”, afirmó.