Luego de 10 horas de intenso trabajo, la capital siria comenzó a recibir el suministro de agua potable del manantial de Ein Fijeh, saboteado por grupos terroristas desde diciembre último, anunciaron hoy autoridades.
El ministro de Recursos Hidráulicos, Nabil al Hassan, declaró a la prensa que en principio fueron reparados los sistemas eléctricos y operativo de la instalación, seriamente dañada y que abastece en más de un 60 por ciento las necesidades de casi seis millones de habitantes en Damasco.
Indicó además, que los especialistas tomaron muestra de agua previo a la activación del bombeo ante la posibilidad de que estuviera contaminada con resultados negativos.
Ein Fijeh, ubicado en el valle del Baradá, a unos 30 kilómetros al norte de Damasco fue ocupado por elementos del Frente para la Conquista del Levante, antes Al Nusra, la mayoría de los cuales son trasladados desde este lunes hacia la provincia de Idleb, tras concluir negociaciones al respecto.
Fuentes militares confirmaron a Prensa Latina que los extremistas colocaron más de dos toneladas de artefactos explosivos y minas que fueron neutralizadas por técnicos del Ejército sirio en las instalaciones de la planta.

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