Las primarias de la izquierda en Francia, consideradas por muchos una especie de juicio a la gestión de François Hollande, tuvieron resultados poco favorables con un balance claro: el gobierno no pasó la prueba.
El primer elemento elocuente en este sentido es la ausencia del propio Hollande en los sufragios, quien afectado por niveles históricos de impopularidad decidió renunciar a buscar la reelección en tanto las encuestas le vaticinaban resultados desastrosos.
En su lugar se postuló el primer ministro Manuel Valls, quien rápidamente fue presentado como el hombre fuerte del Partido Socialista (PS) y el ganador seguro de las primarias.
Sin embargo, en pocas semanas el panorama cambió de forma sorpresiva: el también socialista Benoit Hamon comenzó a ganar apoyo y finalmente se impuso como el vencedor del proceso electoral, lo cual lo convirtió en el candidato del PS a las elecciones presidenciales de abril y mayo.
Este hecho muestra, en primera instancia, que la mayor parte de los votantes rechazó votar por Valls, a quien identifican con el gobierno de Hollande y consideran una continuidad de sus políticas.
En segundo lugar, los ciudadanos ávidos de renovación decidieron darle su voto a un representante del ala más izquierdista del PS, partidario además de una transformación profunda en el interior de su familia política.
En resumen, frente a un gobierno socialista que aplicó más de una medida liberal, los votantes optaron por favorecer a un político que, tras desempeñarse como ministro de Educación por unos meses, pronto decidió alejarse del gobierno de Hollande y no dudó en posicionarse en contra de varias medidas desplegadas.
Por ejemplo, cuando el Ejecutivo impulsó y aprobó de forma forzada una Ley del Trabajo rechazada por la mayoría de la población, Hamon sobresalió entre los socialistas que cuestionaron abiertamente la regulación al considerarla una regresión en materia de derechos sociales.
De hecho, su programa de gobierno incluye la derogación inmediata de esa normativa.
Por otro lado, las cifras de participación en las primarias también constituyeron un duro golpe para el PS dado que estuvieron bastante lejos de las expectativas: 1,6 millones en la primera vuelta y en torno a dos millones en la segunda.
El numero queda muy por debajo de los 2,7 millones reportados durante las primarias de izquierda del 2011, previas a los comicios presidenciales de 2012, y equivale a menos de la mitad de los 4,2 millones contabilizados durante las primarias de la derecha realizadas en noviembre, como parte del actual proceso electoral.
Tal como coinciden analistas y políticos, lo sucedido en las últimas semanas con las primarias de izquierda constituye un ajuste de cuentas de una ciudadanía inconforme con la gestión del quinquenio, del cual Hollande y Valls constituyen las figuras más representativas.
Frente a esa circunstancia, el ganador de los comicios Benoit Hamon tiene la ventaja de que le resultará fácil desmarcarse del gobierno, lo cual es coherente con su accionar como parlamentario y militante en los últimos años.
Sin embargo, para lograr progresar en la carrera hacia el Palacio del Elíseo tiene ante sí el reto de cohesionar a una formación socialista actualmente muy fragmentada y debilitada.
Asimismo, deberá entrar en la competencia con el resto de las fuerzas políticas en un panorama que se avizora complejo, principalmente con fenómenos como la consolidación del apoyo a la ultraderechista Marine Le Pen, y el avance de Emmanuel Macron, un desertor del PS que optó por lanzarse a la carrera electoral con su propio movimiento En Marcha.
El discurso pronunciado anoche por Hamon tras anunciarse la victoria mostró su intención de trabajar justo en este desafío: el político abogó por la unidad de las fuerzas de izquierda y ecologistas con el propósito de construir una mayoría coherente hacia las presidenciales.
‘Desde el lunes propondré a todos los candidatos de esta primaria, pero también a todos los que se reconocen en la izquierda y la ecología política, en particular a Yannick Jadot y Jean-Luc Mélenchon, pensar solo en el interés de los franceses más allá de nuestras personas’, afirmó.
Así se refirió al ecologista Jadot y al izquierdista Mélenchon, ambos también candidatos a las elecciones presidenciales de abril y mayo.
‘Les propondré construir juntos una mayoría gubernamental coherente y sostenible por el progreso social, ecológico y democrático’, aseveró.

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