El gobierno italiano inicia hoy una nueva fase en las negociaciones con la Comisión Europea (CE) sobre el déficit fiscal previsto para este año, en medio de la incertidumbre generada por cambios en el escenario político.

La posición italiana fue fijada la víspera en la carta enviada la por el ministro de Economía y Finanzas, Pier Carlo Padoan, a los comisarios europeos Valdis Dombrovskis y Pierre Moscovici.

El objetivo de la misiva fue responder al reclamo del organismo regional de reducir el déficit de 2,4 a 2,2 por ciento del Producto Interno Bruto, cifra equivalente a unos tres mil 400 millones de euros.

Tras subrayar que su política presupuestaria para este y los dos próximos años es respetuosa de las normas establecidas por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea (UE), el funcionario descartó cualquier reacomodo drástico y aseguró que el país continuará en una senda ‘favorable al crecimiento y las reformas estructurales’.

Un proceso de ajuste excesivamente acelerado -señala el documento- perjudicaría la economía en medio de una acentuada incertidumbre económica y geopolítica global e implicaría el riesgo de una consolidación autolesiva.

En su lugar, el gobierno italiano plantea una mayor revisión de los gastos en el mes de abril, cuando se apruebe el Documento de Economía y Finanzas (DEF). Además, la adopción de medidas adicionales para incrementar los ingresos mediante la reducción de la evasión fiscal y la aplicación de impuestos especiales e indirectos.

El texto menciona también los daños causados por la secuencia de eventos sísmicos sufridos por Italia en las últimas semanas, junto a condiciones climatológicas adversas extremas, con daños que seguramente superarán los mil millones de euros.

En un documento anexo de 86 páginas titulado ‘Informe sobre factores relevantes’, el gobierno italiano agrega que ‘el cambio de actitud de Estados Unidos hacia las instituciones multilaterales y el libre comercio y la posibilidad concreta de una concurrencia fiscal en Europa, constituyen un riesgo para las economías abiertas como Italia’, para quien el acceso a mercados e inversiones externas tienen una importancia crucial.

Esta debe ser la última parada en las negociaciones entre ambas partes, iniciadas hace varios meses cuando resultó evidente que el déficit fiscal de Italia para 2017 sería superior al tope de 1,8 por ciento acordado con la CE en mayo del año pasado.

Ese límite fue revisado con posterioridad por el gobierno italiano teniendo en cuenta los gastos imprevistos en los cuales incurrió y seguirá incurriendo, para enfrentar las emergencias generadas por los terremotos que devastaron la región central del país y el creciente flujo migratorio.

Ante la imposibilidad de pedir otra flexibilización, el ejecutivo argumentó que las erogaciones por los sismos y la inmigración eran gastos en circunstancias excepcionales, a los cuales se les da un tratamiento especial según las normas europeas.

Mientras se negociaba en Roma y Bruselas, Renzi desarrollaba una intensa campaña a favor del SI en el referendo del 4 de diciembre sobre la reforma constitucional impulsada por él, en la cual fue enfático al reiterar las críticas a la CE por la aplicación de la política de austeridad.

El 16 de noviembre, la CE anunció los resultados de su análisis de los proyectos de presupuesto presentados por los países miembros y se limitó a exhortar a Italia a respetar las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, al tiempo que pospuso la realización de un examen más profundo, para inicios de 2017.

La decisión adoptada en aquel momento fue interpretada como un gesto para no perjudicar la campaña a favor de la reforma constitucional.

Tras la derrota de la propuesta de modificación de la Carta Magna y la consecuente renuncia de Renzi, el contexto político italiano sufrió importantes cambios, incluyendo la posibilidad real de una convocatoria a elecciones anticipadas, con la presencia revigorizada de fuerzas opuestas, total o parcialmente, a la integración regional.

Trascendidos publicados hoy por los influyentes diarios La Stampa y La Repubblica, señalan que las explicaciones ofrecidas por el gobierno italiano en la carta suscrita por Padoan no colmaron, en principio, las expectativas de la CE al considerar que no contienen la información solicitada por el organismo regional en su comunicación del 17 de enero último.

En aquella ocasión, Dombrovskis y Moscovici pidieron a Roma ‘una relación suficientemente detallada de compromisos específicos y un calendario claro para su adopción’.

La próxima señal sobre la valoración de la CE respecto a la respuesta de Italia se podrá constatar el próximo día 13 del presente mes, cuando la UE publique sus previsiones económicas invernales para la zona euro.

De lo allí expuesto se podrá deducir si el ente regional está interesado en someter a Italia a un procedimiento de infracción por el exceso de endeudamiento, lo cual sería muy grave, o si, por el contrario, todo seguirá igual.