La oposición anda como “papagayo sin cola”: no encuentra el rumbo, perdió la brújula hace rato, y lo que se ha desatado en la Mesa de la Unidad Democrática es una pelea entre las muy diversas facciones que la integran. Henrique Capriles se montó el cuadrilátero con “Chúo” Torrealba, quien pareciera estar trabajando “pre-aviso”, mientras que también se lía con Julio Borges y amenaza con irse a otro partido, que se llamaría “Fuerza del Cambio”, con el cual abandonaría a Primero Justicia y a la MUD. Y anda haciendo “marchas sorpresa”, porque a las últimas manifestaciones que convocó no le ha ido nadie.

Borges, como presidente de la Asamblea Nacional (AN), no hace otra cosa que repetir, ahora, de manera mas dramática, la misma agenda de Henry Ramos Allup, que significó un fracaso estrepitoso para la oposición. Si insisten en la misma política golpista serán derrotados de nuevo.

Ramos Allup sigue insultando a todo lo que le pasa por delante, ahora, es un insultador de oficio. Lo cierto es que se quedó como la “guayabera”: por fuera. Protagonizó una línea golpista nefasta, y lanzó a su partido por un barranco. Los adecos estarían diciendo: “…tanto nadar para morir en la orilla”.

La señora de un partido llamado “vente” dice que no acepta el diálogo con el Gobierno, y le cae a trompadas mediáticas a toda la MUD, a los expresidentes, a Ernesto Samper y al enviado del Papa Francisco. Puro grito.

Los de VP están mas perdidos que nunca, su líder preso está, se oponen a todo y solo pueden ofrecer guarimbas. Manuel Rosales se quedó sin discurso y lo mismo le pasa a Henri Falcón. ¡No pegan una!

El drama de la oposición es que se va del diálogo porque no tiene nada que proponerle al país. No tiene un programa para la coyuntura económica, social y política; no tiene un liderazgo confiable y solo sigue esperando las directrices de Washington.

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