El presidente de EE.UU., Donald Trump, se ha mostrado abierto a cooperar con Rusia y Ucrania para restaurar la paz en la frontera ucraniana.

Por medio de un comunicado emitido este sábado, la Casa Blanca ha anunciado que el mandatario estadounidense subrayó su intención de colaborar con Rusia, Ucrania y otros países interesados para desescalar los conflictos en el este ucraniano, en una conversación telefónica que mantuvo con su homólogo, Petro Poroshenko.

Por su parte, el servicio de prensa del presidente ucraniano ha destacado que ambos líderes confirmaron durante la charla la necesidad de consolidar el alto el fuego en la región de Donbás (este de Ucrania).Nos hemos centrado especialmente en solucionar la situación en Donbás y en cómo lograr la paz mediante la vía política y diplomática. Ambas partes expresaron su profunda preocupación por la escalada de las tensiones y por el deterioro de la situación humanitaria, especialmente en la zona de Avdeyevka. Los dos líderes han señalado la necesidad urgente de establecer un régimen de total alto el fuego”, reza el comunicado del servicio de prensa de la Presidencia ucraniana.

Durante la conversación, Trump y Poroshenko además abordaron varios temas de fortalecimiento de la cooperación estratégica entre Washington y Kiev, informa el portavoz presidencial ucraniano, Sviatoslav Tsegolko.

Poroshenko además le mostró a Trump su gratitud por el “firme” respaldo a la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. Los dos mandatarios examinaron, asimismo, la posibilidad de reunirse en el futuro.

La conversación se ha producido en medio de una escalada de conflictos armados en el este de Ucrania entre el Ejército de Kiev y los independentistas, la más grave desde el inicio de la tregua en febrero de 2015, y el aumento de las tensiones entre Kiev y Moscú.

Las regiones orientales de Ucrania son, desde abril de 2014 y después de la anexión de la península de Crimea a la Federación Rusa (mediante un referéndum no reconocido por Kiev) escenario de un conflicto armado que se ha saldado con unos 10 000 muertos, entre ellos 2000 civiles, según las cifras dadas a conocer por las Naciones Unidas.