La Revolución Ciudadana, impulsada en Ecuador desde el 2007 por el presidente Rafael Correa, registra en sus primeros 10 años avances en materia de educación, salud, economía y seguridad social que sientan las bases para continuar la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

En esta primera década se redujo la pobreza en 13,4 puntos al pasar de 36,7% (2007) a 23,3% (2015), lo que indica que más de un millón de ecuatorianos superaron la pobreza, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Ecuador en su informe de 2015.

En el caso de la pobreza extrema la tendencia ha sido de igual forma a la baja. En el 2015 se ubicó en 8,5%, lo que significa ocho puntos menos en relación al 2007.

Lo propio ocurrió con la desigualdad social, traduciéndose así en el aumento de la matrícula en todos los niveles de la educación con la democratización del sistema educativo, la reducción de la desnutrición y de la tasa de desempleo.

Todo ello es, como lo dijo el mismo Mandatario ecuatoriano en enero pasado, el resultado de la Constitución nacida en 2008 gracias al apoyo de la mayoría del pueblo. Esa Carta Magna está inspirada en las luchas sociales, y en ese texto se indica que es un deber del Estado garantizar al pueblo, sin discriminación, el goce de sus derechos, principalmente la educación, la salud, la alimentación y la seguridad social.

En el área de infraestructura, la Revolución Ciudadana ha invertido estos 10 años un total de 9.600 millones de dólares en vías, puertos y aeropuertos.

«Esto es seis veces más que los tres gobiernos (anteriores). Nuestra red vial tiene unos 9.800 kilómetros de los cuales el 95% se encuentran en buen estado», destacó Correa el pasado 18 de enero, citado por Andes.

Para el economista español Alfredo Serrano, estudioso de los procesos progresistas de América Latina, el modelo ecuatoriano es expresión de una nueva forma de gobernar.

«El discurso de la Revolución Ciudadana está en gran sintonía con el país real. No hay ninguna duda: en Ecuador ha surgido una nueva identidad política que modifica el campo de la praxis política, y marca un antes y un después. El correísmo, además, ha logrado resignificar desde lo público el objetivo de la eficiencia, disputando el sentido monopólico procedente de la economía privada; la gestión eficiente es concebida como un nuevo tiempo de la política. No hay revolución para el Buen Vivir si no se hacen bien las cosas desde la gestión pública», escribió en su artículo Rafael Correa y su década ganada, publicado en la web de Telesur.

En este contexto, el analista señaló que de cara a las elecciones presidenciales del próximo 19 de febrero, el pueblo decidirá entre el camino de transformaciones en favor de los hombres, mujeres y niños de esa nación o el retroceso a las políticas neoliberales, de exclusión.

En ese sentido, el partido político Alianza Patria Activa y Soberana (Alianza País) de Ecuador —en el que milita el Presidente Correa—presentó al exvicepresidente entre 2007-2013, Lenín Moreno (en la foto de abajo), como candidato para continuar el modelo de inclusión social.

De acuerdo con la fórmula de Alianza País, también el vicepresidente, Jorge Glas, acompañará a Lenín Moreno como aspirante a repetir en ese cargo.

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