Tras la potente explosión, saltaron las ventanas de todos los lados del edificio de seis pisos del batallón Somalia. El fuego quemó la fachada, dándole un aspecto siniestro. En la destrozada ventana aparecen fugazmente las figuras de los expertos y personal de rescate. Los bomberos apagan el incendio. Guardias armados aseguran el perímetro para protegerlo de curiosos con teléfonos móviles.

El epicentro de la explosión es la oficina de Mikhail Toltstiykh, comandante del batallón Somalia, que en los últimos tres años se ha convertido en legendario. Slavyansk, Ilovaisk, el aeropuerto de Donetsk, Debaltsevo, la zona industrial de Avdeevka…herido en varias ocasiones, y virtualmente enterrado otra docena de ellas. En cada ocasión, la leyenda vida y favorito de muchas mujeres siempre había podido desmentir los rumores en persona, con su habitual ironía.

¿Por qué Somalia?, le pregunté una vez en Ilovaisk.
“Cuando Slavyansk todavía no se había perdido”, sonrió. “Cuando empezamos íbamos en zapatillas, pantalones cortos y pistola. Pues eso, como los piratas de Somalia. Y así se quedó”.

El apodo de Givi surgió durante su tiempo en el Ejército Ucraniano. Tras pasar dos años en el centro de formación “Desna”, se retiró del puesto de comandante. En una entrevista recordó sus raíces georgianas y que tomó su nombre de guerra en honor a su abuelo, que luchó en la Segunda Guerra Mundial…

“No ha sido una gran explosión como las que hemos escuchado en los tres últimos años”, cuentan los residentes de las viviendas cercanas. “Las ventanas temblaron ligeramente, pero cuando disparan con artillería, la sensación es completamente diferente”.

Una de las primeras hipótesis que ha aparecido en el equipo de investigación sobre el terreno es un ataque utilizando un lanzallamas Shmel. Aparentemente, el comando llevaba tiempo preparando este ataque, reconociendo el terreno de las oficinas y la rutina diaria del comandante Givi. Puede que Givi encendiera la luz del despacho y eso diera la señal a los asesinos de que el comandante de batallón se encontraba ya en su oficina. Lo siguiente fue cosa de la tecnología. La carga termobárica atravesó la ventana, extendió la mezcla inflamable y con la bajada de presión se produjo la explosión, que quemó todo lo que estuviera vivo en 80 metros cúbicos. La destrucción causada por un lanzallamas Shmel puede ser similar a la de un proyectil de howitzer de 122mm.

En Donetsk hay escasas dudas de que el asesinato de Mikhail Toltstiykh se trata de un ataque terrorista organizado por los servicios secretos ucranianos.

“Hace tiempo que Givi era demasiado fuerte y molestaba”, me cuenta uno de los subordinados de Mikhail. “Le odiaban igual que odiaban a Motorola. Recuerdo aquellas imágenes del aeropuerto, en las que Givi tomó prisioneros ucros, su coronel entre ellos. Los suyos les habían mandado a la muerte, les dijeron que la carretera estaba limpia, que fueran a la Terminal. Pero la Terminal ya era nuestra. Sí, Mijail tenía temperamento y a veces era cruel. Pero les dejó vivir. No les mató, no les disparó, no les hizo daño. Ahora el coronel está en su casa y es la cara de los carteles de reclutamiento para el Ejército Ucraniano. De hecho, le perdonó la vida. Podían haber disparado a la columna con los tanques. Después del incidente, en Ucrania todos, menos los más vagos, se propusieron matar a Givi. Desde luego, entiendo perfectamente que en la guerra la gente muere. Y ni siquiera los mejores tienen asegurado sobrevivir. Pero no ha sido en la batalla. Simplemente no pudieron hacerlo como soldados. Fracasaron en su ofensiva y necesitaron rehabilitarse a sí mismos de alguna manera. Para Ucrania es “una fiesta” para distraer de sus fracasos. Pero no nos romperán. Solo nos enfadarán más”.

De hecho, lo ocurrido a Givi, Motorola, el jefe de dirección de la Milicia Popular de Lugansk-Anaschenko, Mozgovoy, Dremov, son actos de terrorismo de Estado adoptados por las autoridades de Kiev. Para acabar con un movimiento de protesta hay que acabar con los líderes. Esa es la táctica adoptada por el Servicio de Seguridad de Ucrania en 2014 durante las protestas en Járkov, Odessa, Donetsk y Lugansk. En algunos lugares, las detenciones masivas fueron catastróficas, en otros apenas tuvieron efecto en lo que ocurriría en el futuro y solo consiguieron unir más a la población. Ahora, esta táctica ha llegado a un nuevo y más sangriento nivel.

Es cierto, la muerte de comandantes legendarios es un golpe psicológico duro. En el funeral de Motorola vi hombres llorando, tras dos años de lucha y decenas de lesiones. Pero las emociones pasan y queda el trabajo iniciado por los ahora fallecidos. Y es difícil que la muerte de una persona afecte seriamente a un batallón entero. Sparta vive sin Motorola. Somalí vivirá sin Givi.

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