Las autoridades de la República Popular de Lugansk denunciaron hoy las maniobras sucias practicadas por Ucrania para trabajar con observadores de la misión de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

El gobierno autónomo consideró que Kiev esconde los armamentos pesados para evitar su detección en áreas prohibidas por parte de la misión de la OSCE, criticada en su momento por Moscú tras dejar sin reacción la presencia de tanques ucranianos aparcados en un barrio residencial.

La jefatura del ejército ucraniano esconde las evidencias del despliegue de armamento pesado cerca de la zona de confrontación, denunció el vocero de la Milicia Popular de Lugansk, Andrey Marochko.

En la zona de Katerinovka la 24 brigada de las Fuerzas Armadas ucranianas cava trincheras y realiza maniobras de enmascaramiento para luego engañar a los observadores de la OSCE, indicó Marochko.

Mientras eso ocurre, las tropas ucranianas continúan con el aumento de su potencial para efectuar después acciones bélicas en la línea de combate en la localidad de Mironovski, a cinco kilómetros de la ciudad de Lugansk.

Las fuerzas ucranianas arreciaron su ofensiva en varios puntos a lo largo de la línea de confrontación y los ultra-nacionalistas el bloqueo de los accesos por carreteras y vías ferroviarias de la salida o entrada de productos a la zona hullera del Donbass.

En medio de esa situación, el ministro ucraniano del Interior, Arsen Avakov, propuso el congelamiento del comercio con Donbass, que reúne las regiones de Donetsk y Lugansk, aunque abogó por exceptuar a lo que consideró como ‘productos críticos’, entre ellos el carbón.

La acción de los ultra nacionalistas puso a Ucrania al borde de un colapso energético, sobre todo, después que el segundo combinado metalúrgico en importancia de Ucrania debió suspender sus actividades, por falta de combustible para su funcionamiento.

Desde Washington, el Departamento norteamericano de Estado acusó al gobierno de Donetsk de atacar a la misión de la OSCE, aunque solo se trató de la presunta confiscación de un dron en el sureste ucraniano.

Lugansk y Donetsk exigieron a la comunidad internacional una reacción ante las constantes agresiones con armamento pesado de las fuerzas ucranianas en la línea de combate, en violación de los acuerdos pactados en Minsk, en febrero de 2015.