Un total de 20 días durará la campaña electoral de las dos fuerzas políticas que irán a segunda vuelta de elecciones presidenciales en Ecuador, el oficialista Movimiento Alianza PAIS y el opositor CREO-SUMA.

En poco menos de tres semanas, los binomios Lenín Moreno-Jorge Glas y Guillermo Lasso-Andrés Páez intentarán convencer a un electorado que definirá con su voto, el venidero 2 de abril, el futuro de los próximos cuatro años de este país sudamericano.

De un lado, Moreno y Glas, quienes simbolizan a la Revolución Ciudadana, que por 10 años ha trabajado por dignificar al pueblo y aplicar medidas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, en medio de circunstancias duras como la caída de los precios del petróleo, la apreciación del dólar y hasta desastres naturales, el peor de ellos el sismo de abril de 2016.

Por otra parte, Lasso y Páez, quienes les piden a los votantes elegir a favor del cambio e intentan convencerlos de que son la mejor opción para sacar la nación adelante, con muchas promesas y pocos argumentos para sustentarlas.

A juicio de algunos politólogos, entre el 10 y el 30 de marzo, período de la campaña previa al balotaje, se librará una batalla marcada por la furia de la derecha, que en su afán de ganar terreno y adeptos, acudirá a cualquier mecanismo, como ya demostró tras los sufragios generales del pasado 19 de febrero.

El día de las justas, al cierre de las urnas, la oposición se lanzó a las calles en demanda de una segunda ronda electoral como mecanismo para allanar el camino hacia denuncias de supuestos fraudes, las cuales fueron desmontadas públicamente por el mandatario, Rafael Correa, quien rechazó lo que denominó ‘campaña sucia’ por parte de la oposición.

Asimismo, liderados por Andrés Páez, quien aspira a ser vicepresidente de Ecuador por CREO-SUMA, varios grupos contrarios al gobierno incitaron al desorden y hasta a la violencia, apostados durante al menos cuatro días en las afueras del Consejo Nacional Electoral, mientras se realizaba el conteo de los votos.

De acuerdo con el criterio del doctor en Historia, Juan Paz y Miño, las acciones opositoras responden a una estrategia utilizada desde 1978.

‘No les importa si son armas ‘bajas’ o ‘nobles’, porque les mueve el único interés de restaurar su poder en el Estado, preservar su dominación y reconstruir el modelo empresarial de economía y sociedad’, estimó el académico en un artículo titulado: Ecuador a la segunda vuelta, publicado la víspera en el diario El Telégrafo.

La primera vuelta de comicios culminó con la victoria del exvicepresidente Moreno, con 39,36 por ciento de votos, mientras el exbanquero Lasso alcanzó 28,09 puntos porcentuales, casi 12 menos que el candidato oficialista, quien no fue declarado vencedor definitivo, pues no logró el mínimo de 40 por ciento de sufragios exigido por la Ley.

Pese a ganar por más de un millón de votos, Moreno se enfrentará, esta vez, a Lasso, quien cuenta con el apoyo de algunos de los seis contendientes restantes en las primeras justas y consideró un éxito el hecho de lograr que la presidencia se defina en balotaje.

Y mientras la oposición mantiene sus ataques a través de algunos medios de comunicación que se hacen eco de sus farsas y las redes sociales, las cuales jugaron un papel fundamental en esos sufragios, Moreno, Alianza PAIS y sus seguidores reiteran sus llamados de paz y apuestan por los beneficios recibidos por la población durante poco más de 10 años.

En ese contexto, las primeras encuestas de cara al balotaje ya aparecieron en medios digitales de prensa y conceden ventaja al exvicemandatario.

Según un estudio realizado por el Centro de Investigación Social del 22 al 24 de febrero pasado, en la segunda ronda Moreno ganaría con 59 por ciento, mientras Lasso alcanzaría 41 puntos porcentuales.

Para esas votaciones, cada binomio contará solo con el 40 por ciento del monto fijado para gastos electorales en la primera ronda, lo que equivale a 950 mil dólares.

A partir del 31 de marzo regirá un período de silencio electoral y ley seca, que estarán vigentes hasta el 2 de abril, cuando los 12 millones 816 mil 698 electores registrados en Ecuador, definirán entre la continuidad y consolidación de la Revolución Ciudadana o el cambio con poco sustento, propuesto por Lasso.