La XIV Cumbre de Jefes de Estado y de Gobiernos del ALBA-TCP, realizada el pasado domingo 5 de marzo, tiene una doble significación: la primera, se realizó como un homenaje al Comandante Supremo Hugo Chávez en el cuarto aniversario de su desaparición física y, la segunda, su realización coincide con un momento de intensificación de las agresiones y presiones de las fuerzas imperialistas y oligárquicas para hacer naufragar los avances obtenidos por nuestros pueblos en la lucha por la independencia, la soberanía y la justicia en Nuestra América, en lo que va del siglo XXI.

La reunión de los presidentes y primeros ministros de los países del ALBA-TCP en Caracas, el día en que se cumplen cuatro años del paso a la inmortalidad del Comandante Chávez, ratificó los principios de solidaridad, complementariedad, justicia y cooperación que dieron origen a esta organización ideada por dos Gigantes de Nuestra América, Hugo Chávez y Fidel Castro. La declaración final leída por nuestra canciller Delcy Rodríguez reivindica el compromiso de los países miembros con una “agenda de trabajo social, económica y productiva” que fortalezca la independencia y la soberanía de nuestros países, sobre la base de nuestra integración y unidad.

Esta Cumbre del ALBA-TCP se produce, además, en medio de un período en el que el imperialismo estadounidense y sus aliados de la ultraderecha en todo el mundo y en Venezuela incrementan la guerra total contra los pueblos y gobiernos revolucionarios y progresistas de la región (principalmente contra la Revolución Bolivariana) para recolonizarnos, restaurando las obsoletas e injustas formas de dominación imperialistas que nuestros pueblos han rechazado.

Ante esto, la XIV Cumbre del ALBA-TCP, en las intervenciones de los participantes y en la Declaración Final, refrenda su irreductible vocación unionista e integracionista, que se constituyen en la contención principista de los planes de recolonización imperial.

Seguimos Venciendo.