El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó ayer una nueva orden ejecutiva que prohíbe la entrada durante cuatro meses a su país de refugiados y ciudadanos de seis países de mayoría musulmana.

La medida entrará en vigor dentro de 10 días y en comparación con un decreto anterior, rubricado el pasado 27 de enero y bloqueado posteriormente en los tribunales, excluye de la lista de las prohibiciones migratorias a Irak.

En la relación inicial también se incluyeron Irán, Libia, Siria, Sudán, Yemen y Somalia, los cuales permanecen en la nueva disposición.

Según el último decreto, los ciudadanos de los países afectados que posean visas entregadas antes del 27 de enero, podrán entrar sin problemas a territorio norteamericano.

“El presidente de Estados Unidos ha firmado una nueva orden ejecutiva que mantendrá al país seguro”, apuntó el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, en su cuenta de la red social Twitter, junto a una fotografía de Trump firmando la orden en el Despacho Oval.

Por su parte, el secretario estadounidense de Estado, Rex Tillerson, afirmó que este decreto es vital para la fortalecer la seguridad nacional.

Después de firmar la primera orden en la sede del Pentágono en la juramentación del secretario de Defensa, James Mattis, Trump aseguró que la medida pretendía mantener alejados a los terroristas radicales islámicos.

“Queremos asegurarnos de que no estamos admitiendo en el país las amenazas que nuestros soldados están combatiendo en el extranjero”, expresó entonces Trump.

De acuerdo con el gobernante, solo se desea la entrada a territorio norteamericano de quienes apoyan a Estados Unidos y aman profundamente a su pueblo.

Tal decisión presidencial desató protestas en diferentes sitios del mundo, y medios de prensa y voces de políticos, personalidades, intelectuales y hombres de negocios se sumaron a las constantes y crecientes críticas por tal política.