El rostro de Pedro Pablo Kuczynski, actual presidente de la República del Perú, puede resultar novedoso para la opinión pública internacional, más no así para sus compatriotas que desde hace varias décadas han visto su semblante involucrado en sonados casos de corrupción donde demostró su habilidad para las artimañas corporativas y su vocación para servir a los intereses de las trasnacionales en contra del pueblo que hoy gobierna.

La carrera política de este empresario y economista, formado académicamente en Inglaterra y Estados Unidos, comenzó en la década de los 60. Casado con Jane Dudley Casey, hija de Joseph Edward Casey, quien fue miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por Massachusetts, vuelve a Perú tras años de ausencia en el año 1966, para apoyar el gobierno de Fernando Belaúnde Terry, ejerciendo como asesor económico y gerente general de Banco Central de Reserva del Perú (BCR).

Tras el golpe de Estado a Belaúnde, Kuczynski fue acusado de permitir que la International Petroleum Company (IPC) remesara de manera fraudulenta 17 millones de dólares en utilidades a la Standard Oil, su casa matriz establecida en Estados Unidos, país donde Kuczynski se refugió por ocho años mientras duró el proceso judicial en su contra.

En su exilió en Estados Unidos, se desempeñó como jefe de Planificación y Política en el Banco Mundial.

Asimismo, fungió como presidente del First Boston International y como director del First Boston Corporation. Anteriormente, fue socio de Kuhn, Loeb & Co. International y presidente de Halco Mining, Inc. en Pittsburgh. Además de ejercer esos altos cargos en EEUU trabajó en el sector minero e industrial en África Occidental.

Adiestrado por grandes corporaciones, PPK vuelve a tierras incas en la década de los 80. Desde el Ministerio de Energía y Minas en el segundo período de Belaúnde Terry, Kuczynski impulsó la Ley Nº 23.231, que fomentaba la explotación energética y petrolera; que exoneraba de obligaciones tributarias a las empresas extranjeras. La conocida Ley Kuczynski fue derogada en 1985 por favorecer los intereses foráneos en detrimento de la los nacionales.

En los siguientes años fue miembro del directorio de diversas empresas como Compañía de Acero del Pacífico (1992-1995), Magma Copper (1995-1996) Edelnor, S.A. (1996-1999), Toyota Motor Corporation (1996-2001), Siderúrgica Argentina (1996-2001) R.O.C. Taiwan Fund (1983-2001), Tenaris (2003-2004), Southern Peru Copper Corporation (2003-2004).

PUPILO DE TOLEDO

Kuczynski regresó a la política durante la presidencia de Alejandro Toledo (actualmente prófugo de la justicia peruana acusado de corrupción) quien lo nombró ministro de Economía y Finanzas, obedeciendo fielmente al Fondo Monetario Internacional. Debido a las protestas sociales originadas por la privatización de las empresas eléctricas se vio obligado a renunciar a su cargo en el año 2002.

Dos años después retornó al mismo cargo y fue nombrado presidente del Consejo de Ministros del Perú donde disfrutó y dispuso del poder hasta el año 2006.

Desde entonces se obsesionó con ser presidente de Perú, postulándose como candidato de la Alianza por el Gran Cambio en el año 2011, alcanzando el tercer lugar, elecciones que ganaría Ollanta Humala en segunda vuelta.

Presentó su candidatura por el partido Peruanos por el Kambio, en las elecciones generales del 2016, que ganó en segunda vuelta contra Keiko Fujimori por estrecha diferencia.

EMISARIO DEL COMANDO SUR

Aunque el actual presidente peruano renunció a su nacionalidad estadounidense para participar en la contienda electoral de 2016, al parecer no piensa dejar de defender los interes de Washigton.

Desde que asumió el cargo, Kuczynski reiteradamente ha atacado al gobierno de Nicolás Maduro y a la Revolución Bolivariana. Durante un encuentro con John Kerry, para entonces secretario del Departamento de Estado, declaró que en Venezuela “va a venir el colapso de un día para otro, y va a haber sangre en las calles y nadie va a estar preparado en ese país”. Anteriormente, el vicepresidente del Consejo de las Américas y exfuncionario del Departamento de Estado, Eric Farnsworth, había realizado una afirmación similar.

Esos pronósticos catastróficos habían sido expresados por el Comando Sur que impulsa una campaña para posicionar la matriz de una “crisis humanitaria” en nuestro país, estatus que permitiría la interveción norteamericana en el suelo patrio.

Mientras que en su participación en la ONU, propuso que establecer un “diálogo sin concesiones”, y el establecimiento de un grupo de apoyo para propiciar una “transición ordenada para los próximos meses o para el 2019”.

Dicha propuesta supuestamente fue presentada durante la firma de los acuerdos de paz en Colombia a los presidentes Juan Manuel Santos, Michelle Bachelet de Chile y Enrique Peña Nieto de México.

La política injerencista de Kuczynski continuó cuando propuso la creación del movimiento “Amigos de Venezuela” para intervenir y decidir en los asuntos internos del país, otra idea originada en el Comando Sur.

La voz de Kuczynski se unió a dúo con la del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quien desde el año pasado apuntala una estrategia con la oposición venezolana y representantes de gobiernos de derecha en Latinoamérica para la aplicación de la Carta Democrática en Venezuela, acción que no se ha logrado concretar.

En enero de este año el gobierno de PPK aprobó una ley con beneficios migratorios especiales para los venezolanos por “motivos humanitarios”. Esta iniciativa, que contó con el apoyo del prófugo de la justicia venezolana residenciado en Perú, Oscar Pérez, ha sido catalogada por algunos analistas como una medida que busca sustentar, una vez más, la supuesta crisis humanitaria en Venezuela.

Se entiende entonces porqué Kuczynski fue el primer presidente suramericano en reunirse con su par gringo, Donald Trump, quien lo recibió, por apenas 15 minutos, en la Casa Blanca el pasado 24 de febrero.

CACHORRO DEL IMPERIO

Durante su recién finalizada gira por Estados Unidos, el presidente peruano dejó clara su postura genuflexa ante el imperio estadounidense. Durante una presentación en la Universidad de Princeton dijo que Estados Unidos no invierte mucho tiempo en América Latina, a diferencia de otras regiones como Medio Oriente, porque, según él, esta región actúa como un “perro simpático que no da problemas.

Estados Unidos se enfoca en aquellas áreas donde hay problemas. América Latina es como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita” . Hizo la excepción de Venezuela, alegando que este país vive una “situación insostenible”.

Además, aprovechó la ocasión sugerir que Venezuela debería cambiar sus políticas exteriores basadas, a juicio del mandatario peruano, en la autodeterminación y en la soberanía nacional.

Todo indica que Kuczynski seguirá siendo fiel defensor del capitalismo, del neoliberalismo y de los intereses de las compañías y empresas norteamericanas, como lo hizo en el pasado, pero esta vez desde una posición de poder mucho más importante, ejerciendo como primer mandatario de Perú.

Por si lo anterior fuese poco, la semana pasada en Perú, la procuradora pública ad hoc en el caso Odebrecht, Katherine Ampuero Meza, envió un oficio al fiscal de esa nación, Pablo Sánchez, para que dé inicio a una investigación en contra de Kuczynski por indicios de operaciones turbias en sus cuentas bancarias. Se sospecha que el actual mandatario, cuando fue parte del gabinete de Toledo favoreció, a cambio de coimas, a la constructora brasileña Odebrecht.

Ya bien lo dijo la canciller Delcy Rodriguez: “es un perro servil al gobierno de los Estados Unidos”.