El rechazo hoy por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya de un pedido de reabrir una causa contra Serbia pudiera marcar el final de la carrera política de su promotor, Bakir Izetbegovic.

El miembro de la presidencia de Bosnia y Herzegovina fue el impulsor de demandar de ese órgano principal de la ONU la revisión de un veredicto de febrero de 2016 sobre la acusación a Serbia por genocidio durante la guerra desatada en este territorio con el desmembramiento de Yugoslavia.

Para ello actuó incluso unilateralmente, pues la primera magistratura es un órgano colegiado integrado por representantes de los tres pueblos que integran el país, bosnios, croatas y serbios.

Todos los intentos de discutir el tema y adoptar una decisión acorde con las regulaciones del país fueron en vano e incluso abandonó la reunión el 23 de febrero en la que se debió decidir al respecto cuando supo que el funcionario portador de la demanda estaba en La Haya entregando el pedido y tres voluminosas cajas con documentos.

En rueda de prensa aquí, Izetbegovic asumió la decisión y expresó que su reclamo nunca estuvo enfilado contra la Serbia del primer ministro, Aleksandar Vucic, quien será bienvenido, dijo, cuando viaje a Sarajevo el día 16 a la cumbre de jefes de Gobierno de los Balcanes occidentales.

Sin embargo, la Unión Socialdemócrata de Bosnia y Herzegovina demandó hoy la renuncia de Izetbegovic y su retirada de la vida política, a quien acusa de ser el responsable directo de este rechazo de la CIJ.

El líder de ese partido, Nermin Pecanac, expresó por escrito que es inadmisible el tratamiento de última hora que se le dio a ese asunto, con un cuestionable respaldo de las instituciones del país.

Nedeljko Cubrilovic, presidente del parlamento de República Srpska, una de las dos entidades del Estado, calificó de positiva la decisión de La Haya porque frena el enrarecimiento de las relaciones políticas y nacionales en el país y en toda la región.

El miembro de la presidencia por la población croata, Dragan Covic, opinó que se trata de una derrota para el país porque debilita su imagen ante instituciones internacionales y demuestra que el sistema imperante no funciona.

Desde Serbia, su ministro de Trabajo, Empleo y Asuntos Sociales y de Veteranos, Aleksandar Vulin, declaró a la agencia de noticias Tanjug que la decisión de la CIJ es una victoria de la justicia, pero todo el asunto es una advertencia de cómo la región puede ser fácilmente desestabilizada y conducida al borde de un enfrentamiento.

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