Las aplicaciones como WhatsApp, Telegram o la calificada por muchos expertos como “la mensajería más segura”, Signal, están hackeadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), aseguró el exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) gringa, Edward Snowden.

El experto –actualmente radicado en Rusia y perseguido por el gobierno de los EEUU–explicó a través de su cuenta Twitter que los sistemas de “cifrado de extremo a extremo” con los cuales los proveedores de las referidas aplicaciones prometieron total confiabilidad a los usuarios son totalmente ineficaces porque la seguridad de los sistemas operativos sobre los cuales funcionan, Android iOS, Windows, Mac y Linux, fue vulnerada por la CIA mediante el proyecto Weeping Angel (Ángel lloroso) el cual fue revelado el pasado martes por el portal Wikileaks.

En tal sentido, confirmó la veracidad de los anuncios de Wikileaks que aseguran haber accedido a casi nueve mil documentos secretos que fueron compilados en el proyecto Vault 7 (Bóveda 7) y que fueron publicados en siete entregas.

No obstante, Snowden aclaró que la CIA no hackeó los sistemas de cifrado de WhatsApp, Telegram o Signal (tal como plantea Wikileaks) sino que intervino la seguridad de los sistemas operativos de los dispositivos móviles.

“Los documentos demuestran que iOS/Android los tiene hackeados, un problema mucho mayor”, aseguró el activista.

Explicó que la estrategia de la CIA es sencilla: una aplicación es tan segura como lo es el dispositivo en el que se aloja. Por ello. para acceder a las conversaciones, archivos, así como documentos enviados y recibidos a través de los celulares o tablets, solo hizo falta abrir una de las puertas traseras abiertas por la agencia en los sistemas operativos.

Según los archivos confidenciales extraídos por Wikileaks de los servidores de la CIA, EEUU diseñó una colección de armas cibernéticas como troyanos, virus y otros programas maliciosos “autoactivables” capaces de colarse en cualquier sistema operativo.

La base de todo el programa secreto es aprovecharse de las llamadas “puertas traseras” o fallos de seguridad que existen en un sistema informático, y, de no existir, crearlas para lograr acceder al control absoluto de ordenadores, dispositivos móviles e incluso los televisores inteligentes Samsung con conexión a Internet.

Este último artefacto fue uno de los objetivos principales de los ciberespías gringos. A través del proyecto Weeping Angel, la CIA es capaz de acceder remotamente a las televisiones inteligentes para habilitar su micrófono, entre otras cosas. Incluso, aunque la televisión esté apagada (en modo reposo), el denominado “Fake-off mode” (falso modo apagado) es capaz de seguir transmitiendo el sonido.