Una empresa española expresa su interés en construir el muro de Donald Trump en la frontera con México.

Donald Trump sigue adelante con su plan para levantar un muro en los 3.185 kilómetros de frontera con México y ha encontrado una empresa española que está dispuesta a construirlo, Quickfence SA, una fábrica de la localidad toledana de Yuncler. La compañía española QuickFence SA, la cual se especializa en la producción e instalación de vallados y estructuras de alta seguridad, está muy interesada en encargarse de tal polémica construcción del presidente estadounidense, Donald Trump, ha informado hoy miércoles el diario electrónico local «El confidencial»

Esta compañía española “es una de las mejor situadas para llevarse al menos una porción de un contrato que podría superar los 20.000 millones de euros, cinco veces más que lo anunciado en un principio por el nuevo presidente de Estados Unidos”, indica el diario español El Confidencial.

QuickFence SA figura entre las 600 empresas competidoras por construir el muro en la frontera entre México y Estados Unidos. La empresa tendrá que competir con gigantes internacionales de la tecnología y la construcción, como Raytheon, Caddell y Leo A Daly. Dentro de una semana a partir de hoy miércoles, los técnicos del Departamento de Seguridad Nacional, Aduanas y Protección Fronteriza deberán seleccionar los prototipos más interesantes y que más se ajustan a la realidad.

Otra razón por la que el diario considera alta la probabilidad de que la empresa española asuma la construcción de la valla es su experiencia en 2005 en el proyecto Secure Border Initiative, impulsado por el entonces presidente George W. Bush, para construir una «frontera segura» entre México y EE.UU. Ellos conocen ya el modelo de sistema que desean los norteamericanos plasmar en la frontera, fruto de la experiencia anterior con este mismo pais. También ha montado parte de la valla que Emiratos Árabes Unidos empezó a construir en 2005 para impedir la entrada en su territorio de personas y vehículos de la vecina Arabia Saudí. Y ha comercializado sus materiales en otros ámbitos, como centros penitenciarios, recintos olímpicos y hasta grandes premios de Fórmula 1.

Lo que el Ejecutivo de Trump quiere ver en la frontera sur del país son “muros de hormigón, de unos 9,1 metros [30 pies] de alto, que cumplan con requisitos estéticos, sean antiescalada y ofrezcan resistencia a la manipulación y daños”. Pero esa exigencia puede sufrir variaciones a lo largo de los 3.185 kilómetros de frontera. De hecho, en la actualidad hay diferentes tipos de muro a lo largo de su recorrido. Y un tratado bilateral de 1944 impide bloquear el curso del Río Grande, una de las vías más utilizadas por la inmigración irregular.

«El Confidencial» recuerda además que QuickFence felicitó el 9 de noviembre al presidente estadounidense su triunfo electoral a través de Twitter con un mensaje en el que se leía: “Felicidades, Sr. Trump. Aquí está el presupuesto”.

La empresa de Yuncler, situada en el kilómetro 47 de la A-42, ofrece un vallado especialmente pensado para las zonas desérticas. Su prototipo es incluso más alto que el que busca Washington. Alcanza los 10 metros (33 pies), cuatro metros más de lo que miden las verjas de Ceuta y Melilla. La propuesta de Quickfence tampoco utiliza hormigón, como piden las bases del concurso, sino que se trata de una valla autoportante que apenas requiere obra, aunque está preparada para soportar grandes impactos. Su densa malla de acero también impide que pueda ser escalada.

En medio de las tensiones entre EE.UU. y México, agravadas a causa del decreto de Trump para iniciar la construcción del mencionado muro, se lanzaron acusaciones internas al Gobierno de España de apoyar las “políticas de apaciguamiento” del mandatario estadounidense, acusaciones poco después rechazadas por el canciller Alfonso Dastis.

Otra empresa bastante interesada en asumir la construcción del muro de Trump es la israelí Magal, que tiene vasta experiencia en la construcción de cercas y muros de alta tecnología a lo largo de las fronteras del régimen israelí en las zonas norteñas y sureñas de los territorios ocupados, además de la enorme barrera de separación que divide la ocupada Cisjordania.

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