La relación entre ellos no ha sido muy positiva.

Así, se ha acabado la visita del canciller Ángela Merkel a Washington durante tres días debido a la gran cantidad nieve que cubre la Costa Oriental. La preparación de la visita se acompañaba en Alemania del agiotaje exagerado. La prensa disipaba alrededor esta medida de protocolo el alboroto, representando a la canciller en el papel de heróica defensora de los valores del mundo occidental». En realidad las relaciones del presidente de los EEUU y la canciller de Alemania son muy prosaicas, aunque no fáciles. Cautelosa como siempre, Merkel no ha entrado en disputas

Lo más importante, Merkel ha dado a comprender: los presidentes estadounidenses llegan y se van, y el juramento vasallo de Alemania a la fidelidad permanece y América queda inquebrantable.

Por parte de Donald Tramp hasta ha encontrado el motivo de ajustar tales relaciones personales con la líder alemán. «Por lo menos, probablemente, tenemos algo en común», — con cierto matiz ha declarado él a Ángel Merkel, teniendo en cuenta la escucha de sus teléfonos por los servicios especiales americanos al antiguo presidente de los EEUU (Tramp está seguro que Obama, siendo él presidente, autorizaba las escuchas y sus conferencias telefónicas).Si ante esto ha tenido que comentar algo Merkel será silenciado pues la prensa no piensa escribir nada. Además, las escuchas de los teléfonos de Merkel organizada por los americanos no ha sacudido los sentimientos fieles de la élite actual alemana. Claro, los amigos así no se trata, con este reproche la canciller duda que se establezcan buenas relaciones. Тrump, por ejemplo, puede negarse a estrechar la mano a la señora, además de ser pedido por los fotógrafos, pero en cambio Merkel no puede hacer nunca de esta forma.

En la conferencia de prensa ambos han hablado de las fructíferas relaciones que se podrán dar en un futuro próximo. Como se esperaba, Trump ha elogiado las obligaciones de la parte alemana para aumento de los gastos en defensa. . El canciller ha introducido que el arreglo de la crisis ucraniana debe preceder a la reconstitución normal de la relación con Rusia. Además, Ucrania en la conferencia de prensa era mencionado sólo casualmente, de paso.

Los periodistas incontenibles por las preguntas han obligado a los líderes de dos países a manifestarse sobre las divergencias que los dividen. Los puntos en principio importantes son dos: la migración y la política industrial.

Donald Trump apuesta por las medidas en defensa de las fronteras americanas (de la importación, así como de los inmigrantes), y Merkel insiste en el papel positivo de los migrantes en el desarrollo de la economía. Lo que se oculta detrás de sus palabras en la realidad, se puede comprender, en particular, con los proyectos del candidato al cargo de presidente de Francia, Emmanuel Macron. La quintaesencia de estos proyectos es el aprisionamiento de los privilegios sociales bajo la presión de la competencia en el mercado laboral por parte de la mano de obra barata del número de los migrantes.

Трump ha confirmado el curso al regreso a los EEUU de las producciones industriales, en que Merkel ha objetado: en el mundo postindustrial las profesiones de trabajo pueden encontrarse innecesarias. ¿Por qué en Alemania sobreviven así ante el propósito del traslado de las producciones a los Estados Unidos? A propósito sea dicho, los alemanes se sienten orgullos que a pesar de haber detenido el aumento de la industria y el producto interior bruto, han conseguido pasar la crisis de 2008-2009.

En cuanto a la interdependencia de dos economías, se queda en alto: al día de hoy las inversiones alemanas en los EEUU componen 271 mil millones de euro, y las compañías alemas abastecen con trabajo a 800 mil americanos. Por eso son muy claras las palabras de Trump: «saludo la cooperación entre nuestros países y las empresas». Por esto se explica la participación en las negociaciones pasadas de los jefes de las corporaciones mayores de Alemania y los EEUU: de la parte alemana — Siemens, Schaeffler y la BMW, con americano — IBM, Dow Chemical y Salesforce.

«Los gestos parecen forzados, pero Donald Tramp y Ángel Merkel subrayan la relación entre dos países», — resume Frankfurter Allgemeine Zeitung.

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