Pese a las sanciones unilaterales de Occidente, Rusia reafirma hoy su posición como segundo exportador mundial de armamentos, con 15 mil millones de dólares vendidos en 2016, mientras cuenta con una cartera de pedidos de 50 mil millones.

El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó su satisfacción por el trabajo realizado por las empresas del Complejo Militar Industrial, cuyos productos ganaron reputación al participar este país en la lucha contra formaciones terroristas en Siria.

La fuerza aérea emplea en el país levantino los modernos cazas pesados SU-35, los helicópteros de visión nocturnas KA-52, los sistemas de protección costera Bastión y otros armamentos modernos.

Rusia y su compañía especializada Rosoboronexport realizan transacciones en la esfera de la cooperación técnico-militar con al menos 52 países, con China y la India entre los principales, además de Vietnam y Malasia.

Así, la India prevé la producción cooperada con Rusia de un nuevo avión de transporte multifuncional y un caza de quinta generación, mientras Malasia estudia la compra de 40 modernos helicópteros MI-17B5, la versión actualizada y de exportación del legendario MI-8.

La calidad del MI-17 llevó a Estados Unidos a permitirle su empleo por el ejército afgano, formado por el Pentágono, después de agredir a ese país en octubre de 2001, y a dejar fuera de las sanciones aplicadas contra Rusia la cooperación relacionada con ese aparato.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, Estados Unidos ocupa un tercio del mercado mundial de armamentos y Rusia, una cuarta parte. Entre las dos naciones controlan más de la mitad del negocio de artefactos bélicos en el orbe, destaca.

En los últimos años, el pico de venta de Rusia fue en 2013, con 15 mil 700 millones de dólares.

Moscú se propone aumentar considerablemente el empleo de tecnología de uso castrense para su aplicación en la vida civil, por lo que las empresas del complejo militar-industrial se trazaron metas con ese fin.

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