El presunto asesino del exdiputado ruso Denís Voronénkov tenía el carnet de la Guardia Nacional de Ucrania, comunicó una fuente de seguridad, citada por el portal Strana.

«El sicario que asesinó en Kiev al exiliado exdiputado de la Duma de Estado (cámara baja del Parlamento ruso), Denís Voronénkov, tenía documentos concedidos por el departamento No. 3057 de la Guardia Nacional de Ucrania», dice la publicación.

El portal indica que los documentos fueron expedidos por la unidad que en su momento integró el batallón nacional Azov, organización que enfrenta una causa penal abierta por Rusia, y algunas otras subdivisiones de la Guardia Nacional ucraniana.

«Teniendo en cuenta el número del departamento y la biografía del sicario fallecido en el quirófano, probablemente, fue uno de los voluntarios que combatían en la zona de la operación antiterrorista (en Donbás) en 2014 y 2015», señala el medio. Al mismo tiempo la fuente no descartó que los documentos fueran falsificados.

El exdiputado ruso Voronénkov fue asesinado este jueves a tiros en el centro de Kiev. Inicialmente se informó solo del sicario, un ucraniano, que murió en el hospital tras resultar herido durante el tiroteo con un guardaespaldas de Voronénkov.

Más tarde el asesor del ministro del Interior de Ucrania, Antón Gueráschenko, comunicó que la policía de Ucrania busca al segundo sospechoso del asesinato.

A finales del año pasado, Voronénkov, diputado de la Duma rusa en 2011-2016, emigró a Ucrania junto con su cónyuge, la cantante de ópera y exdiputada María Maxákova, y obtuvo la ciudadanía de ese país.

El Comité de Investigación de Rusia sostiene que el exdiputado huyó al país vecino por temor a enfrentar cargos penales por la apropiación ilícita de un inmueble en Moscú.

Se informó que el político declaró contra el expresidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, ante la Fiscalía General de Ucrania e hizo varias revelaciones sobre la vida política en Rusia.

Voronénkov, declarado el 10 de febrero en búsqueda federal y el día 27 en búsqueda internacional, rechazó todas las acusaciones.

El mandatario ucraniano, Petró Poroshenko, aseguró que el asesinato del exparlamentario ruso era un acto de «terrorismo de Estado» por parte de Rusia, una acusación que fue calificada de «absurda» por el Kremlin.