La protesta de la oposición bielorrusa, planeada para el sábado 25 de marzo en Minsk, según los mismos organizadores, tiene como objetivo el cambio de poder en el país. Sin embargo, el Gobierno de Alexandr Lukashenko ha tomado medidas contra un posible levantamiento armado, asegura Filip Prokudin, columnista de Lenta.ru.

El 25 de marzo de este año, en el aniversario de la proclamación de Bielorrusia como República Nacional en 1918, la oposición planea salir a las calles a pedir la destitución de Alexandr Lukashenko, quien lleva en el poder desde hace 23 años.

No es la primera vez que la oposición sale en esta fecha a protestar, enfrentándose a la Policía y a otras fuerzas del orden, explica Prokudin.

Teniendo en cuenta que durante tres años los opositores bielorrusos han aplaudido los ‘éxitos’ de la oposición en Ucrania, por los resultados de las protestas conocidas como Euromaidán, las cuales devinieron en un golpe de Estado, está claro por qué el Gobierno bielorruso busca evitar que se repita algo parecido en su país.

No en vano, resalta el columnista ruso, Lukashenko comentó públicamente la detención de decenas de personas que se preparaban para realizar «provocaciones armadas» en el país.

El mandatario bielorruso aseguró que los extremistas se entrenaban no solo en Bielorrusia sino también en campamentos protegidos en Ucrania, Lituania y Polonia. Estos dos últimos países, además, estarían apoyando económicamente a los combatientes, de acuerdo con Lukashenko.

Además, en un acto fuera de lo común, los servicios de inteligencia bielorrusos publicaron un vídeo donde se muestra la detención de varios combatientes que intentaron cruzar la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, portando consigo armas, proyectiles, granadas, cuchillos, hachas, materiales para la construcción de bombas caseras, uniformes militares y manuales para la ejecución de maniobras militares en zonas urbanas.

El Gobierno bielorruso señaló que se trataba de miembros de los grupos extremistas ‘Legión Blanca’ y ‘Frente joven’, que tienen relaciones con la organización ucraniana nacional UNA-UNSO y que buscan alterar el orden este 25 de marzo.

Ucrania, Lituania y Polonia criticaron a Lukashenko por las acusaciones, mientras que la oposición bielorrusa afirmó que el presidente «se volvió loco».

Sin embargo, opina Prokudin, existe un precedente para que Lukashenko esté preocupado: las constantes protestas que se observan en todo el país desde febrero de este año, resultado de la implementación de diversos impuestos y del empeoramiento de la situación económica en el país.

«En este contexto, las declaraciones de Lukashenko acerca de las decenas de combatientes listos para atacar y las amenazas de la oposición suenan muy preocupantes», resalta Prokudin.

Sin embargo, los expertos tienen opiniones diversas sobre el tema: mientras unos ven las declaraciones de Lukashenko como una forma de propaganda y consideran que un Maidán bielorruso no es posible, otros, por el contrario, creen que el precedente ucraniano y el parecido con la situación actual en Minsk son suficientes para considerar una posible revolución en ese país.

Mientras tanto, el líder de la oposición bielorrusa en el congreso, Nikolái Statkévich, prometió que, en caso de ser necesario, los activistas se quedarán en el centro de la capital, mientras que otro opositor, el líder de la campaña ‘Bielorrusia europea’, Dmitri Bondarenko, se mostró seguro de que el resultado de este movimiento será un cambio de poder en Minsk.

Por todo esto, el 25 de marzo es un día en el que todos los ojos del mundo estarán puestos sobre la capital de Bielorrusia.

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