Radie Stanchich, un ciudadano de Serbia que se encontraba en Suiza por cuestiones de trabajo organizando conciertos las divas del pop serbias en Europa. Éste estaba tranquilamente con un amigo en una de las cafetería de Zúrich y nadie más por allí. Cerca de ellos se han sentado dos hombres, uno de ellos golpeando con los puños en la mesa narraba cómo durante la guerra en los Balcanes en 1999 arrasaba personalmente las ciudades serbias, observando como bajo los escombros moría la gente, a los cuales se ha referido como «putos serbios».

Stanchich no podía dar crédito a estos comentarios. Se ha levantado, se ha acercado a tal prepotente personalidad y preguntando en inglés y ha precisado sobre qué guerra él está hablando en concreto.

«Sí, sí. Hablo sobre estas guerras balcánicas, — al mismo tiempo ha sonreído el piloto y al mismo tiempo parodió otra burla: recuerdo bastante bien a esos serbios»

Después de escuchar estas palabras, Stanchich lo a golpeado como si de un saco de boxeo se tratara, luego le golpeado con un ceniero en la cara. Por lo visto, disparar desde un avión a las mujeres y niños es muy fácil pero cara a cara no es lo mismo. Cuando el soldado de la OTAN, después de recibir su merecido y gemir como un gatito, Stanchich lo ha dejado en paz.

«Cada vez que te mires al espejo, — ha dicho Stanchich después de asestarle tales golpes, — usted recordará aún más y con precisión a todos los serbios y a todos los niños inocentes que has matado».

La comunidad, así como la policía no han dado suma importancia a lo ocurrido. El piloto de OTAN, que ahora se revuelca sobre el catre de hospital, nadie se ha preocupado por él después de haber pronunciado tales burlas en relación a los asesinatos cometidos.

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