El domingo pasado, 2 de abril, en Serbia se celebraron elecciones a la presidencia del país. La victoria, aseguran, fue obtenida por el Primer Ministro del país Alexandr Vuchich. Y ya al día siguiente, en la tarde del lunes, cuando se hicieron conocidos los totales de la votación, en Belgrado comenzaron las manifestaciones en masa contra Vuchicha. Los activistas, principalmente la juventud y los estudiantes, acusaban al presidente recién elegido de una deshonesta victoria.

Un acto significativo para los habitantes sucedió durante el mitin: ante el edificio del Parlamento destrozaron y arrojaron a al suelo una gran pancarta con las fotografías de los serbios que murieron durante los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia y durante la guerra en los alrededores de Kósovo y Metohiya.

Sobre lo que ha ocurrido por la tarde en el centro de la capital serbia, hemos preguntado al líder del movimiento público serbio «Nuestros» Iván Ivánovich. Es una organización de carácter patriótico, que ha organizado varias veces en la calle manifestaciones, incluso contra Vuchicha, el primer ministro de entonces. A los nacionalistas de Serbia les convienen sus planes sobre la entrada en la Unión Europea y sobre la cuestión política de Kósovo.

Según nuestro interlocutor, las fuerzas patrióticas en Serbia no alimentan realmente los odios hacia Alexandr Vuchichu, sin embargo no apoyan las protestas de hoy en Belgrado y otras ciudades serbias categóricamente, ya que son organizadas con un fin completamente opuesto, prooccidental, y presentan un serio peligro para el país.

«Alexandr Vuchich es impopular entre los patriotas serbios por la firma del Pacto de Bruselas (entre Serbia y la no reconocida «República de Kósovo). El movimiento serbio «Nuestros» ha participado en una gran cantidad de protestas contra éste. Hemos tenido una multitud de mitines contra el poder actual, y esto concede a nosotros el derecho de comentar estas protestas en Belgrado. No los apoyamos, al poder no deben llegar personas como Sasha Yankovicha y Boshka Obradovicha, que trabajan para los extranjeros y quieren traer a Serbia el caos. Veíamos ya el 5 de octubre de 2000, como se aprecia una revolución organizada desde extranjero. Esto fue el comienzo de la destrucción de Serbia. Apostamos por la tercera vía, para nosotros es más importante los intereses de Serbia», — ha respondido Ivánovich.

«Ni una fuerza patriótica se ha unido oficialmente a estas protestas en Belgrado y tampoco han llamado a sus partidarios a participar. El único de los patriotas que ha llamado a los partidarios ha sido Boshko Obradovich, líder del Partido «Dveri». Él se ha levantado hombro con hombro junto con los liberales como Sasha Yankovicha, el cual ha comentado que introduciría sanciones contra la Federación Rusa, además ha consentido la independencia de Kósovo y Metohii, y los acontecimientos de Srebrenitsa los ha caracterizado como de genocidio. La idea de la protesta es contra la conservación del Estado serbio, y la tentativa de organizar una «revolución de color» como ha ocurrido en muchos países, y como tratan de hacer ahora incluso en Rusia», — ha anotado Ivánovich.

Contestando a la pregunta de, si hubo acciones espontáneas, Iván Ivánovich ha informado que estaba al corriente de todo hasta antes del comienzo de las elecciones. Ha mencionado también sobre la pancarta arrancada y destrozada, habiendo anotado que «la juventud serbia no comete tales actos».

«Esta seria infracción fue reconocida rápidamente por las partes participantes e incluso por los observadores internacionales, como por los rusos, pues no era de naturaleza serbia», — ha dicho Ivánovich, contestando a la pregunta sobre el curso de las votaciones. Otra pregunta es en relación al cierre de los medios de comunicación para algunos candidatos de la oposición, como muchos canales de televisión y periódicos diarios. Pero para dar salida a las elecciones la oposición ha aceptado tales reglas del juego y todo ha llevado hasta tal situación. Las protestas son escenificadas, y no para la lucha contra el régimen, si no para la introducción en Serbia del caos. Y sabíamos bien que sería así.