Duras condiciones de vida se dan en Deyr ez-Zore, debido a que durante cuatro años ha estado sitiada por el Estado Islámico. En la ciudad no hay suficiente comida y agua; abandonarlo también es prácticamente imposible.

Decenas de miles de las personas se quedan en Deyr ez-Zore, donde hace algunos días los aviones de la coalición asestaron un ataque a los almacenes de los terroristas, resultando que contenían en su interior armas químicas provoco la muerte a multitud de civiles. También otros factores oprimen el normal funcionamiento de la ciudad: las personas no tienen nada que comer y de beber; el agua es suministrada únicamente dos veces por semana. Las depuradoras de agua y los conductos fueron destruidos por los terroristas del Estado Islámico. Tampoco hay electricidad en la ciudad, y la basura se emplea como combustible, informa el corresponsal de News Front.

Los productos alimenticios son suministrados sólamente desde los helicópteros. Cajones con provisiones se lanzan en paracaidas desde ellos. Fruta, carne y productos lácteos no se encuentran por ninguna parte y aquellos quienes consiguen cultivar sobre las huertas algunas hortalizas las venden a precios muy elevados. En condiciones guerra, hasta los corrientes huevos de gallina se convierten en un artículo de lujo: un huevo cuesta un dólar. Durante el transcurso de la guerra cada habitante ha perdido no menos de 20 kg de su peso corporal.

Abandonar una ciudad sitiada, donde alrededor no se calman los combates, es prácticamente imposible: el únicos medios de transportes son los helicóptero, y hacia ellos llevan habitualmente a los enfermos y heridos.

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