Familiares de varios adolescentes y jóvenes de Kuwait requirieron al gobierno actuar para contrarrestar una creciente simpatía de sus hijos hacia el Estado Islámico (EI) y otros grupos terroristas, reveló hoy el periódico Arab Times.

En concreto, los parientes manifestaron su preocupación a autoridades del Ministerio de Asuntos Islámicos y Awqaf (Legado Religioso) y reconocieron que la tendencia a alabar a la organización takfirista (terrorista islámico sunnita) es palmaria no sólo en los varones, sino también en las muchachas.

Las fuentes, citadas inicialmente por el rotativo en árabe Al-Qabas, apelaron a dicha dependencia gubernamental para que maneje las informaciones de forma confidencial, y ofrezca consejos y orientación a los chicos.

Muchos de esos jóvenes expresaron sus simpatías por algunos grupos extremistas en sus cuentas en redes sociales, agregaron los familiares, al destacar que ya se están dando los pasos necesarios para ‘protegerlos de caer en la trampa del terrorismo’.

Además del Daesh, nombre árabe de EI, las organizaciones más conocidas y cuyas ideologías radicales supuestamente generan más admiración entre los jóvenes kuwaitíes son el otrora Frente Al-Nusra, Al-Qaeda y otras con marcada actividad criminal en Medio Oriente, África y Asia, sostienen expertos.

Según los parientes, el Ministerio de Asuntos Islámicos se apoya en especialistas para promover la moderación religiosa entre estudiantes en las escuelas y universidades, así como en las mezquitas donde coordina con los ministerios del Interior y de Educación y Educación Superior.

Medios noticiosos de este emirato destacaron en marzo la respuesta positiva del gobierno a demandas del Consejo de Seguridad de la ONU para sancionar a ocho líderes kuwaitíes acusados de tener nexos con grupos extremistas, en particular Daesh, Al-Qaeda y Al-Nusra, vinculado al segundo.

Una fuente diplomática indicó a comienzos del mes pasado a la publicación en inglés Asharq Al-Awsat que el Consejo de Ministros había solicitado a la Cancillería coordinar con las agencias gubernamentales pertinentes para garantizar la ejecución de las sanciones de la ONU.

En consecuencia, se congelaron fondos financieros, recursos económicos y bienes, se emitieron prohibiciones de viaje y se impidió el suministro de armas a esos ocho kuwaitíes catalogados como terroristas en virtud de tres resoluciones del Consejo de Seguridad adoptadas en 1999, 2011 y 2015.

Algunos de los implicados eran personas con alto reconocimiento social y tenían sólidas relaciones con miembros de la familia real kuwaití u ocuparon cargos ministeriales en el Ejecutivo, recordó Asharq Al-Awsat.

Todos fueron hallados culpables de violar la ley, apoyar a organizaciones terroristas en Siria e Iraq, proveerles fondos, suministrarles armas y reclutar a combatientes islamistas radicales.