La Revolución ciudadana que hoy dirige el presidente Rafael Correa, quedó ratificada como el camino escogido por mayoría en Ecuador, tras recontar más de un millón 275 mil votos, los cuales legitimaron a Lenín Moreno como mandatario electo.

Alrededor de 10 horas duró el proceso de verificación de tres mil 865 actas objetadas por las dos organizaciones políticas que participaron en la segunda ronda de comicios, el 2 de abril, la gubernamental Alianza PAIS y la coalición CREO-SUMA.

Los resultados confirmaron una vez más la transparencia con la que el Consejo Nacional Electoral (CNE) condujo todas las etapas de los comicios desde el 19 de febrero, cuando tuvo lugar la primera vuelta entre ocho binomios aspirantes a los máximos puestos.

Moreno, ganador de las dos rondas de votación, fue confirmado con el 51,16 por ciento de las papeletas, mientras su rival en el balotaje, Guillermo Lasso, se debió contentar con el 48,84 por ciento.

Durante el proceso, realizado en el capitalino Coliseo General Rumiñahui, se revisó el 100 por ciento de las actas reclamadas por supuestas inconsistencias numéricas o falta de firmas del presidente o el secretario de la mesa.

La jornada transcurrió con normalidad y el único inconveniente fue la ausencia de CREO-SUMA, convocado a observar el nuevo escrutinio al igual que Alianza PAIS, para confirmar la transparencia del acto.

Irónicamente la agrupación de derecha objetó tres mil 442 actas, cifra considerablemente superior a las 536 que se verificaron a petición de la formación oficialista.

La postura de CREO generó fuertes críticas de muchos, entre ellos el delegado de Alianza PAIS, Álvaro Sáenz, consideró el acto como una vergüenza y falta de responsabilidad política.

De acuerdo con algunos politólogos y expertos, la coalición opositora, carentes de armas para atraer electores, intentó sembrar la teoría del fraude y solicitó recontar sufragios, pero sin contar con que tendrían la anuencia del máximo ente comicial.

En un cambio de estrategia acudieron al Tribunal Contencioso Electoral a solicitar la anulación del reconteo y a la vez el rechequeo voto a voto, del 100 por ciento de las papeletas, demanda desechada por la instancia por incompatibilidad.

En un último intento desesperado, el exvicepresidenciable Andrés Páez, optó por presentar un recurso ante la Fiscalía, para exigir una auditoría forense y validar los sellos de seguridad en los paquetes electorales.

Todas las tramas urdidas por la derecha desde la primera liza se volvieron polvo ante las infinitas muestras de transparencia del CNE, avaladas por las misiones internacionales de observación de la Organización de Estados Americanos, la Unión de Naciones Suramericanas, la Asociación Mundial de Órganos Electorales y la Unión Interamericana de organismos Electorales.

La verdad se impuso y fracasó cada intento de sembrar la teoría del fraude, que ahora se vuelve contra el binomio opositor Lasso-Páez, quienes deberán comparecer ante la Fiscalía, como parte de una investigación por supuesta falsificación y uso de documentos falsos.

‘Lo que tiene que rectificarse se rectifica, por eso es el recuento de votos y lo que tiene que ratificarse, lo que estaba bien contado, obviamente se pone en acta nuevamente’, alertó el presidente del CNE poco antes de terminar el proceso.

El recuento del 11,2 por ciento de los sufragios, constituyó algo inédito e histórico en Ecuador y para el mundo, cuyos ojos han permanecido en esta nación ubicada en la Mitad del Mundo, desde el pasado 19 de febrero.

En cuanto a todo el cronograma y las iniciativas instituidas de cara a la liza, Pozo admitió que hay muchas lecciones aprendidas como institución, procesos por mejorar y metas por alcanzar.

Asimismo, enfatizó que pese a los ataques recibidos, la mentira entorno a la credibilidad e imparcialidad de la instancia y la infamia, el CNE defendió el bien mayor, el pronunciamiento de la gente.

La victoria de Lenín Moreno en dos rondas de justas y en el reconteo, reafirma la voluntad popular de continuar por la senda de la revolución ciudadana, iniciada hace más de 10 años por el jefe de estado, Rafael Correa, quien juramentará en el cargo a su sucesor en el Palacio de Carondelet, el próximo 24 de mayo.

Por Sinay Cespedes Moreno