Theodore Postol profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y exempleado del Departamento de Defensa, publicó tres informes que concluyen que el Gobierno de EEUU no ofreció ninguna “prueba concreta” de la responsabilidad del presidente sirio, Bashar Asad, sobre el ataque químico en Jan Sheijun del 4 de abril.

“La principal prueba que figura en el documento, de hecho, indica que el ataque se llevó a cabo desde tierra y no desde el aire”, observa el catedrático. Postol afirma que es más probable que la carga explosiva fuera puesta sobre el proyectil que contenía sarín antes de ser detonada.

La imagen proporcionada por la Casa Blanca muestra un cráter con un proyectil, el cual, según las autoridades estadounidenses, contenía el gas sarín. Sin embargo, Postol señala que el proyectil no podía haber sido lanzado desde una aeronave puesto que los daños causados no corresponden con un ataque desde el aire.

Según el experto, estos datos indican que el artefacto explosivo fue unido al proyectil con gas sarín instalado en el suelo. Entonces, se puede concluir que el ataque fue llevado a cabo por las tropas antigubernamentales, dado que Jan Sheijun está situado en el territorio bajo su control.

“Ningún analista competente podría haber pasado por alto el hecho de que el recipiente de sarín fue aplastado por algo desde arriba y no detonado desde dentro”, señala Postol.

Anteriormente, Postol trabajó como consultor de investigación en el Pentágono y detectó contradicciones similares en los informes de inteligencia de Estados Unidos. Tras el ataque químico en Guta en 2013, el profesor afirmó que no había evidencias sólidas de la culpa de Damasco, hecho confirmado posteriormente por la ONU.

Postol asegura que la Casa Blanca está politizando los datos de la inteligencia. “Todos estos errores de aficionados indican que este informe de la Casa Blanca, así como el informe anterior sobre Guta, no fue estudiados por la agencia de inteligencia, como se afirma”, concluyó el científico.

La oposición siria informó el 4 de abril de un ataque con armas químicas en Jan Sheijun, provincia de Idlib, que dejó 80 muertos y 200 heridos, y culpó a las tropas del Gobierno sirio de lo ocurrido. Damasco, por su parte, atribuyó el ataque a los rebeldes y sus patrocinadores.