Las bandas criminales y grupos terroristas, dirigidos por sectores de la derecha venezolana han protagonizado actos vandálicos en algunos municipios del país, causando destrozos a instituciones del Estado, comercios y propiedad privada, con el objetivo aislar a la República Bolivariana de Venezuela.

Así lo aseguró ayer viernes el analista político venezolano, Tony Boza durante el programa Mientras Tanto y por si Acaso transmitido por La Radio del Sur.

Boza señaló que dirigentes de oposición vinculados a políticos de la derecha internacional están tratando de desestabilizar al país suramericano. “No solo los actores de la oposición están articulados con los focos de violencia, sino que a nivel internacional hay actores de mucho poder político y económico que están haciendo todo lo posible para aislar a Venezuela”, afirmó.

“Quieren generar una especie consenso de la opinión mundial que justifique y neutralice cualquier reacción favorable al país para agredir impunemente a Venezuela. Se quieren apoderar de las reservas petroleras, de oro y otros recursos naturales del país”, advirtió.

El analista político aseveró que la oposición acude a la violencia, ante el fracaso de sus acciones políticas en el ámbito nacional e internacional. De igual modo, indicó que las acciones de los grupos terroristas en el país están articulados con el hampa.

Sostuvo que el vocero nacional del partido de ultraderecha Voluntad Popular (VP), Freddy Guevara, coordinó las acciones de grupos de encapuchados, que terminaron involucrados en actos violentos. “Está propiciando la violencia en el país”.

“Esta coyuntura nos ayuda a evidenciar cuáles son los objetivos de la derecha nacional e internacional contra el país”, añadió. Igualmente, el analista político alertó que la oposición buscará por cualquier vía dar un golpe de Estado en Venezuela.

Señaló que ante los ataques de la derecha y el asedio internacional, el pueblo revolucionario debe seguir en las calles para defender la democracia y el proceso bolivariano.

-El plan de la MUD busca generar caos en Venezuela

Nuevamente la marcha opositora generó zozobra e incalculables pérdidas materiales en la ciudad capital, donde su dirigencia, debidamente ataviada con sus camisas de color blanco, decidió, a pesar de no contar con la debida permisología, convocar a sus seguidores con la finalidad de poner fin al Gobierno democrático y legítimo de Nicolás Maduro Moros.

El jueves, en la segunda edición de la que denominaron “la madre de todas las marchas”, se concentraron en varios puntos de Caracas, una vez que sus objetivos se vieron frustrados en la fecha anterior, cuando creían que el Gobierno cedería ante sus violentos reclamos, que además buscaban sembrar el caos para venderlo como un insumo propagandístico al exterior.

El elemento violencia parece una característica inherente a la oposición, ya que ellos inician sus convocatorias bajo el lema de marcha pacífica, pero en el fragor de los hechos le brotan modales de guerra que conllevan a fuerte confrontación con los cuerpos de seguridad del Estado y contra todo lo que se asemeje al raciocinio.

Pero más allá de esa violencia inocultable, que se presenta en verbo, acción e instigación, está la violencia intrínseca, contenida en acciones como el cierre de vías principales, donde además de obstaculizar el libre tránsito de la ciudadanía en general, van dejando a su paso huellas de destrozos.

El día 20 amaneció el país con ese saldo rojo de dos fallecidos, varios heridos y gran cantidad de detenidos, además de los destrozos a la propiedad pública y a la propiedad privada, todo a raíz de las convocatorias y el llamado a la desobediencia planteado desde las filas opositoras por parte de sus líderes.

Saqueos, incendios, destrozos, robos y otros daños ocurrieron en todas las zonas donde la oposición decidió desatar su ira, todo por un objetivo que no está planteado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: elecciones generales ya. Es decir, la búsqueda del poder político, a como dé lugar y al costo que sea.

La avenida O’Higgins, en Caracas, entre La Paz y El Paraíso, fue uno de los escenarios de la batalla campal que produjo postes de alumbrado público y árboles talados para ser utilizados como barricadas. Por supuesto que debieron actuar los cuerpos de seguridad del Estado para restituir el orden público en el lugar.

“Este grupo de guardias no permite la concentración porque no tenemos permiso de manifestar”, escribió el diputado Jesús Abreu, en su cuenta de twitter @JesusAbreuCcs, reconociendo la ilegalidad de la protesta.

El propio Paraíso, que había sido foco candente desde el 19 volvió a ser escenario bélico, porque llevan al pueblo opositor guiado por falsas expectativas.

Varios medios electrónicos publicaron que barricadas de basura eran quemadas en distintos puntos y algunos manifestantes destrozaron vallas publicitarias para usarlas como trincheras.

“Libertad”, pero también insultos, como “malditos” y “cobardes”, les gritaban a los efectivos policiales, protegidos con chalecos, cascos y escudos antimotines. Lo cual desdice del ánimo pacífico de este tipo de protestas.

Santa Mónica, cerca de Crema Paraíso, y Bello Monte, también vieron arder barricadas que prohibían el libre tránsito de los habitantes del sector, donde por cierto fueron identificados dos vehículos responsables de proveer gasolina y cauchos a los pacíficos manifestantes para generar las quemas.

Otros puntos de concentración fueron Altamira y Las Mercedes, desde donde los opositores caminaron para reunirse en Chacaíto; pero de allí emprendieron camino a la autopista Francisco Fajardo, donde el día anterior causaron desmanes con sus actos vandálicos.

Por supuesto que la GNB debió actuar para repeler posibles avances de esos focos de violencia y así evitar males mayores, además de que al dispersar a los manifestantes se le está garantizando el derecho al libre tránsito al resto de la ciudadanía.

La autopista de Prados del Este no podía ser la excepción y nuevamente fue allanada por los generadores de violencia; no obstante, se dispersaron sin causar tantos daños como en fechas anteriores.

Demostrado queda nuevamente que estos descontentos son minoría, que en su afán de protesta desmedida, perturban la paz y el orden de la mayoría.

Cómo obviar los destrozos que causó la manifestación pacífica el miércoles en las rejas de resguardo de la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, hecho vandálico que además de poner en riesgo la vida de los propios agresores, abría paso a la vulnerabilidad de tan estratégico escenario para la seguridad del Estado.

Todo está registrado en evidencias gráficas, que por cierto, no consiguieron espacio alguno en los medios de comunicación privado, sea impreso o electrónico.