El presidente de la Comisión Investigadora del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) para Siria, Paulo Sergio Pinheiro, anunció el pasado viernes que no han hallado vínculos entre el ataque aéreo realizado el pasado 4 de abril en la localidad de Jan Sheijun en Idlib (noroeste) y el presunto uso de armas químicas por Damasco en dicha localidad.

“No hemos descubierto ninguna relación entre el bombardeo y las emisiones [de gas]. Hay varias versiones, pero no las hemos comprobado”, ha afirmado Pinheiro en declaraciones a los periodistas.

«No hemos descubierto ninguna relación entre el bombardeo y las emisiones [de gas]. Hay varias versiones, pero no las hemos comprobado”, afirma el presidente de la Comisión Investigadora del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para Siria, Paulo Sergio Pinheiro.

Al referirse al informe de la Organización de Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), explicó que el primer bombardeo se realizó aproximadamente entre las 06:40 y 07:00 (hora local), hora a la que se registró la difusión de una substancia química similar al gas sarín.

Sin embargo recalcó que no hay relación causal entre ambos hechos y, además, explicó que para realizar la investigación los miembros de la referida comisión habían hablado con los testigos, con los afectados y con los expertos y analizado materiales audiovisuales y fotográficos.

Occidente acusa a Damasco del uso de armas químicas contra su propia gente, pero el Gobierno sirio entregó en 2014 su arsenal químico a la OPAQ, y en enero de 2016 este organismo anunció su total destrucción, cercenando así los esfuerzos de los terroristas y sus patrocinadores para achacar a este país el empleo de ese tipo de armas.