“Siendo gobierno somos perseguidos”, expresó el Primer Vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, al rechazar con suspicacia el supuesto “Muro de la Vergüenza” que la derecha instaló en Altamira con fotografías de personalidades del Estado venezolano.

“En verdad estamos siendo perseguidos…¿Quién de los dirigentes de la Revolución puede tener una vida normal?”, planteó Cabello, a la pregunta de una corresponsal de la agencia internacional RT, al referir la insólita práctica del partido VENTE, de María Corina Machado, que colocó en la Plaza Altamira de Caracas una pared con fotografías de funcionarios gubernamentales, incluso con escritos, epítetos y amenazas abiertas, en una clara evidencia del fascismo.

“Esto comenzó en 2001”, recordó el también diputado del Bloque de la Patria, al advertir a las nuevas generaciones que en ese entonces, en preparación para lo que venía en el golpe de Estado contra el Comandante Hugo Chávez, e incluso después, los grupos opositores hostigaban y agredían a los funcionarios y sus familiares.

“Si se montaban en un avión los hostigaban…como si no tuvieran derechos. Si tu hija se casaba o cumplía años entonces la señalaban…Las cosas elementales, ir a un parque, ir al cine, porque allí estaban grupos que se dedican a perseguir”.

Cabello alertó que este muro fascista en Altamira, es la repetición de la conducta persecutoria de la derecha, acostumbrada a la represión tal como lo demostraron en el siglo pasado cuando gobernaban a Venezuela.

“Cuando uno revisa ese muro que pusieron allí, es el mismo del año 2002, en La Carlota”, comparó, en referencia directa a la cerca que utilizaron los grupos fascistas de la derecha opositora en la autopista Fajardo, cercana a Altamira, para colocar un gran cartel con fotos, incluyendo velas encendidas, para registrar mensajes denigrantes tras el golpe de Estado que derrocó al Gobierno Bolivariano por 47 horas.

Sin embargo, Cabello ironizó sobre el asunto, comentando que quienes aparecieron amenazados en aquel cartel tras el golpe de hace 15 años, ahora aparecen nuevamente en el muro que instalaron en Altamira, pero provocaron una suerte de “envidia” en personajes que dicen llamarse revolucionarios pero siguen los claros propósitos fascistas de la derecha.

“Es más, hay muchos chavistas quejándose porque no los pusieron, porque no somos nosotros nada más (…) Es importante que quienes aparecen en el 2002 estén ahorita, porque si no… Lo digo por los guabinosos que andan por allí que un día quieren dar un tiro al gobierno y otro a la contrarrevolución. ¡Los camaleones!”, dijo en clave de humor.

“Hay muchos chavistas que preguntan por qué no están allí”, insistió Cabello, desmeritando las pretensiones de la derecha fascista con ese nuevo muro de Altamira.

La campaña de odio también ha tocado al abogado constitucionalista Hermann Escarrá, cuya foto aparece en este muro fascista. Este lunes denunció al mundo a uno de los autores de esta infamia, a quien identificó como José Ramón Duriete Mendoza quien en las redes sociales amenazó de muerte a su hija. “Y escribió ‘rómpanle la cara y cuando haya sangre yo pago 5 mil dólares’. Para mí, en lo personal, ya cambian los escenarios de los acontecimientos”, dijo, mostrando en su teléfono la fotografía del susodicho.

Antecedentes: Propaganda de guerra y odio.

En el siglo XX, la Alemania Nazi de Adolf Hitler utilizó la propaganda de guerra y la campaña fascista para satanizar a la población judía, acusándola de perniciosa para la sociedad alemana.

Esta práctica fascista, metódica y sistemática, abierta y comunicacional, llevó luego al holocausto de los judíos, además de gitanos, negros, homosexuales y otras minorías discriminadas por las poderosas herramientas desarrolladas por los nazis, masacrando a millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial.

En Venezuela, esta práctica fascista contra el que piense diferente la utilizará la derecha política en forma sostenida. Y se convertirá lamentablemente en un odio irracional avalado por una gran mayoría de empresas privadas de comunicación venezolanos a lo largo de esta primera década del siglo XXI.

Antes del golpe de Estado que derrocó por 47 horas al Gobierno del Comandante Hugo Chávez, en 2002, las empresas televisoras, radiales e impresas, supuestamente medios de comunicación, se dedicaron abiertamente, en hechos notorios y comunicacionales, a hacer apología del odio y de la propaganda de guerra contra el Gobierno Constitucional.

Hasta costosos avisos muy bien elaborados con refinadas técnicas psicológicas aplicadas a la publicidad por partidos de la derecha y de la fracasada coalición Coordinadora Democrática (predecesora de la actual MUD), fueron emitidos y publicados gratuitamente por los canales de televisión y periódicos y revistas del sector privados, para convencer a los venezolanos que era necesario irrespetar las leyes, desconocer a las autoridades y odiar a los funcionarios públicos.

La más clara evidencia de esta propaganda de guerra y de odio de medios privados de comunicación fue publicada por una revista caraqueña, Bohemia, en una edición extraordinaria impresa antes del golpe de Estado que puso en el poder al usurpador Pedro Carmona Estanga.

La edición especial intentó ser el “epílogo” de la campaña de mentiras con un “reportaje gráfico” sobre el Comandante Chávez y los funcionarios de su derrocado gobierno, publicando sus fotos y acusándolos de asesinos, como una Corte Suprema que sentenciaba sin pruebas pero sin posibilidad de defensa alguna de los condenados.

Pero la verdad se impuso, tras el rescate del Presidente y de la democracia por parte de la unión cívico-militar del pueblo y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana-FANB.

Y esta revista fue destruida antes de su total circulación en Venezuela…aunque quedaron ejemplares que confirmaron la infamia.

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