El embargo alimentario, introducido por Moscú en respuesta a las sanciones de Occidente en el año 2014, tuvo un impacto positivo en la agricultura del país eslavo, asegura Muryel Jacque en su artículo para el medio francés Les Echos.

Tan solo en unos años, Rusia, que ha apostado por el autoabastecimiento, ha sido capaz de aumentar las cosechas y alcanzar el nivel de los líderes de las exportaciones de cereales, señala la periodista.


«En unos años, Rusia, que desde hace tiempo había dejado el escenario internacional, se ha convertido ahora en una nueva superpotencia agrícola, sobre todo, gracias a los cereales».


Según el Servicio Federal de Estadísticas de Rusia (Rosstat, por sus siglas en ruso), en 2016 el país eslavo produjo 120 millones de toneladas de granos. Es la cosecha más grande de la era postsoviética. Moscú está ganando parte del mercado a EEUU y Europa en regiones como Asia, América Latina o África.

Los mayores productores «están temblando», observa la autora. Sobre todo si se tiene en cuenta que los analistas australianos de la organización AEGIC pronostican que las exportaciones de granos rusos crecerán un 60% durante el periodo del 2015 al 2060.

En un artículo publicado por el periódico norteamericano The Wall Street Journal, a su vez, se señala que «los granjeros estadounidenses, que antes alimentaban a todo el mundo, ahora han sido adelantados por nuevas potencias», entre ellas, Rusia. El país eslavo aumentó la cosecha de cereales en un 61% durante los últimos diez años y casi duplicó la de maíz. Mientras tanto, según el Departamento de Agricultura de EEUU, la proporción estadounidense en las exportaciones mundiales de maíz se redujo en más de dos veces desde los años 70.

El embargo para una serie de productos alimenticios —frutas, verduras, productos lácteos, carne—, introducido por Occidente en 2014 en el contexto de la crisis de Ucrania, «no impidió el auge de la agricultura». Este sector ha llegado a desempeñar un papel cada vez más importante en la economía del país eslavo. Por primera vez, las exportaciones de productos agrícolas han traído más ganancias que las exportaciones de armas: alrededor de 15.000 millones de dólares.

Rusia, que está bajo las sanciones en Europa y EEUU, se centró en el objetivo que se había propuesto en 2010: «lograr la autosuficiencia alimentaria para el 2020», señala Muryel Jacque.

Al tomar medidas de respuesta contra los alimentos europeos, Moscú también decidió aumentar los subsidios a los agricultores y permitir que los extranjeros alquilen terrenos. Además, el sector agrícola ruso atrae inversiones de grandes empresas comerciales «que quieren su pedazo de la torta».

Como resultado, Rusia no necesita de cereales extranjeros, verduras, carne de ave, ni de cerdo. Las sanciones occidentales y otras medidas restrictivas no han tenido el efecto esperado, observa la autora. «La caída del rublo les ha hecho el juego a los productos agrícolas rusos». Ahora, resulta más barato enviarlos a otros países. Al mismo tiempo, gracias a unas condiciones climáticas favorables, se han reducido los gastos en electricidad y han bajado los precios de los fertilizantes para la producción de cereales.

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