El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha ofrecido una recompensa de un millón de pesos filipinos (unos 20.000 dólares) por cada uno de los yihadistas involucrados en un tiroteo con las fuerzas de seguridad que dejó cuatro agentes muertos, informan medios locales.

«Mi orden a la Policía, incluso a los civiles, es luchar contra los terroristas», dijo Duterte este miércoles, añadiendo que cualquier información que ayude a capturar, «vivos o muertos», a los siete islamistas que lograron escapar será recompensada económicamente.

La semana pasada, en la provincia Bohol, al sur del país, se produjo un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y varios miembros del grupo terrorista Abu Sayyaf, filial del Estado Islámico en Filipinas, que terminó con la vida de tres militares y un policía, además de cuatro yihadistas.

El mandatario también indicó que pretende armar a la población civil de Bohol para hacer frente al Abu Sayyaf.