Varios estudios divulgados hoy pronostican que la participación de votantes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales será menor que en la primera ronda, una situación que, de confirmarse, sería inédita en Francia en las últimas décadas.

Un reporte del Instituto Ifop señaló que la asistencia a urnas el 7 de mayo se ubicará en torno a un 71 por ciento, siete puntos por debajo del casi 78 por ciento registrado durante la primera vuelta.

Desde el año 1974, la tendencia constante ha sido un aumento de la participación para el balotaje, por lo cual los actuales comicios podrían convertirse en la excepción.

Como causa del fenómeno, se señala el descontento de una parte importante del electorado con las dos opciones de voto: la ultraderechista Marine Le Pen y el centrista-liberal Emmanuel Macron.

Según opiniones compartidas por numerosos ciudadanos, apoyar a Le Pen significaría dejar al país en manos del Frente Nacional, un partido con posiciones radicales y divisionistas, como el rechazo a ultranza a la migración y la postura favorable a salir de la Unión Europea.

Si bien las principales figuras políticas del país, incluido el presidente François Hollande, están llamando a los franceses a hacer un frente común en contra de la ultraderecha, muchos ciudadanos tampoco se sienten identificados con la opción opuesta.

En este sentido, indican -sobre todo los simpatizantes de la izquierda-, que respaldar a Macron sería entregar el país a un joven político alineado por con las políticas neoliberales de siempre y con los círculos de poder.

Ante tales circunstancias, los más críticos afirman que ir a votar sería casi tener que elegir entre ‘el cólera y la peste’, algo a lo que no están dispuestos.

De hecho, en las últimas semanas se registraron numerosas protestas en diversas ciudades bajo la consigna ‘Ni Le Pen, ni Macron’.

Un sondeo de Opinion Way alertó sobre el aumento de la opción de la abstención en los simpatizantes de las diferentes fuerzas políticas, teniendo en cuenta datos del 24 al 28 de abril.

En ese lapso de tiempo, la tasa de electores de la derecha tradicional inclinados hacia la abstención pasó de un 18 a un 28 por ciento; en el caso de los socialistas aumentó de 14 a 29 por ciento; y en el caso de la izquierda creció de 23 a 45 por ciento.

Tales números auguran un panorama de alta abstención en la segunda vuelta del 7 de mayo, en lo que serían un panorama completamente inédito en Francia.

No obstante, esa variable no implica un cambio en las previsiones que vaticinan una victoria de Emmanuel Macron.

Según Opinion Way, ‘Emmanuel Macron no está en peligro para la victoria final’, sino que el enigma para la segunda vuelta será ‘la puntuación que obtendrá cada uno de los finalistas’.