El Gobierno de Turquía despidió a más de 3.900 funcionarios públicos por sospechas de tener vínculos con el predicador islámico Fethullah Gulen, acusado por Ankara de orquestar el golpe de Estado fallido de julio pasado, informó la cadena NTV.

Según los decretos de urgencia emitidos el sábado, entre los despedidos hay más de 1.000 militares, 1.100 funcionarios del Ministerio de Justicia y casi 500 profesores que trabajan en instituciones públicas.

El ministro del Interior turco, Süleyman Soylu, informó de 1.000 supuestos partidarios de Gulen detenidos en el marco de una operación a gran escala. Además los decretos del sábado ordenan cerrar los programas de citas en televisión, alegando que contradicen los valores familiares.

«En los servicios de radio y televisión no pueden ser permitidos los programas en los cuales la gente se presenta para buscar amistades o matrimonios», explicó el decreto oficial.

El Gobierno turco adoptó estas decisiones bajo el estado de emergencia, establecido tras la intentona golpista militar del 15 de julio de 2016 y prolongado el pasado 18 de abril por otros tres meses.

Bajo el estado de emergencia, las autoridades turcas tienen amplios poderes para tomar decisiones como el despido de funcionarios, la confiscación de sus bienes o las detenciones de sospechosos de estar implicados en la organización del golpe frustrado.

El opositor Fethullah Gulen rechaza de plano todas las acusaciones desde su autoexilio en EEUU.