Entre las 5:30 de la tarde y 8:00 de la noche, una de las centrales de la empresa telefónica estatal venezolana CANTV estuvo bajo el asedio de grupos violentos.

«Lanzaron bombas molotov hacia dentro de las instalaciones, pero la acción de las personas que estaban allí en la central evitó que el fuego se propagara, aunque rompieron unos vidrios y casi incendian los seis o siete carros que estaban estacionados», comentó a RT el presidente de la compañía estatal, Manuel Fernández.

Aunque el ataque no dejó víctimas de ninguna naturaleza ni afectó el servicio, la acción sienta un precedente preocupante para Fernández: «si quemasen una central telefónica de CANTV, de las más de 200 que existen en el país, tardaríamos meses o años en la recuperarla por la cantidad de sistemas de equipamiento que están allí».

El hecho violento ocurrió en La Trinidad, municipio Baruta, actualmente gobernado por la oposición y uno de los bastiones de las protestas de quienes adversan al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, los principales afectados de esos ataques serían los propios habitantes de la zona.

«El efecto sería devastador para una zona que quedaría, al menos un año, sin comunicación telefónica ni de datos», alertó el presidente de CANTV, quien precisó que redoblarán los dispositivos de seguridad de la empresa para impedir que acciones similares afecten el funcionamiento de la telefonía.

Esta es la primera vez, en el mes de manifestaciones violentas de la oposición, que se ataca una sede de la estatal telefónica: «lo cual es un tremendo error porque las comunicaciones nos sirven a todos», sin distingo político, apuntó Fernández.

Para el encargado de una de las compañías líderes de telefonía y datos en el país, la importancia de denunciar este tipo de acciones es para que «no se conviertan en un prólogo ni un punto de ruptura de nada», sino para que «prive un cierto sentido común» que permita resguardar las comunicaciones en el país.