El alcance de la influencia de Estados Unidos en Macedonia se pondrá a prueba probablemente desde mañana cuando se reanuden las actividades oficiales en un entorno de parálisis institucional que envuelve al país desde diciembre pasado.

Este es el criterio generalizado de los analistas políticos aquí luego de la visita de dos días del subsecretario de Estado para Europa y Eurasia, Hoyt Brian Yee, durante los cuales se entrevistó con el presidente de la República, Gjorge Ivanov, y con líderes de partidos con representación en la Asamblea de Macedonia (parlamento).

Como colofón de su estadía, realizó declaraciones a la prensa que no dejan lugar a dudas sobre cuáles son las opciones de Washington en relación con la situación en el país y hacia dónde se encaminarán los apoyos de la Casa Blanca.

En pocas palabras y formato de instrucciones, dijo que la creación del ejecutivo y la adopción de un nuevo programa de gobierno que emita leyes y reformas y pague salarios es lo que Estados Unidos está dispuesto a respaldar.

Añadió que ese criterio es compartido por la Unión Europea (UE), la Organización de Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Berlín (en referencia al llamado Proceso de Berlín adoptado en la capital alemana en 2014 para la incorporación de los Balcanes occidentales al espacio comunitario).

Seguidamente calificó de desafortunado que no se haya podido formar gobierno después de las elecciones de diciembre, que calificó de legítimas, y lamentó la trifulca del jueves 27 en el parlamento cuando se eligió por mayoría al nuevo presidente de ese órgano.

Estados Unidos condena severamente esos ataques y llama a las autoridades a realizar una pronta y completa investigación de los hechos y a llevar a los responsables a la justicia, enfatizó Hoyt Jee.

El enviado especial de Washington no realizó mención alguna sobre el movimiento nacional de protesta denominado Por una Macedonia Unida, surgido precisamente como consecuencia de la proclamada existencia de la llamada Plataforma de Tirana, un documento supuestamente redactado en la capital albanesa.

El partido Unión Social Demócrata de Macedonia (SDSM) fue la segunda fuerza más votada en las elecciones, pero consiguió la mayoría de escaños en el parlamento en coalición con tres agrupaciones de la población de origen albanés, portadoras de la Plataforma que pretende introducir cambios considerados lesivos a la soberanía nacional e integridad territorial.

Es esa la razón por la que el presidente Ivanov no le otorga el mandato al líder del SDSM, Zoran Zaev, para formar gobierno, a quien le pide que rechace públicamente ese documento para dar paso al procedimiento constitucional.

Los sucesos en el parlamento, con saldo de 102 lesionados, entre ellos varios diputados y policías, se generaron cuando la bancada de la coalición de Zaev eligió a Talat Dzaferijj, del partido albanés DUI, como presidente del legislativo, procedimiento considerado ilegal por la oposición, encabezada por el VMRO- DPMNE.

En las pláticas con Hoyt Jee, tanto el presidente Ivanov, como el líder de la oposición, Nikola Gruevski, mantuvieron sus respectivas posiciones, de acuerdo con trascendidos de prensa.

Pero el subsecretario de Estado respalda a Zaev y la coalición y considera legal la elección de Dzaferij, por lo cual las cartas están sobre la mesa y a partir de mañana se podrá observar el desenlace de la partida.

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