Las numerosas demandas que se realizan a la joven administración del presidente norteamericano, Donald Trump, incluyen las voces de quienes piden al mandatario continuar el camino de la normalización en los vínculos con Cuba.

Agricultores, militares retirados, hombres de negocios, analistas, grupos de solidaridad, legisladores y medios de prensa son algunos de los que instan al ocupante de la Casa Blanca a continuar la senda abierta por el Gobierno de Barack Obama (2009-2017), que en 2015 restableció nexos diplomáticos con el país antillano.

Más de una docena de generales, almirantes, generales de brigada y contraalmirantes retirados llamaron a finales de abril último al asesor de Seguridad Nacional de Trump, H.R. McMaster, a avanzar en los vínculos con la isla para fortalecer los intereses de seguridad y estabilidad en la región.

La ubicación de Cuba en el Caribe y la proximidad a nuestra nación la convierten en un socio natural y estratégicamente valioso en temas de preocupación inmediata, sostuvieron en una misiva.

Durante una conferencia telefónica sobre esa carta, algunos de los firmantes consideraron que el actual ejecutivo no puede ver el acercamiento hacia el territorio antillano como parte de la agenda de Obama y simplemente por eso desecharlo.

The New York Times publicó el 1 de mayo un editorial en el cual aseguró que durante las últimas semanas, mientras la Casa Blanca se ha enfocado en discusiones sobre la atención de salud, los impuestos y el comercio, ha habido un debate silencioso bajo la superficie sobre las relaciones con Cuba.

El periódico señaló que existe un pequeño grupo de legisladores que presionan a la presidencia para revertir el proceso de normalización puesto en marcha en diciembre de 2014.

Del otro lado, en tanto, se ubica una gran coalición que incluye a miembros demócratas y republicanos del Congreso, empresas y jóvenes cubano-americanos que piden a la Casa Blanca construir sobre la base del compromiso heredado, apuntó la publicación.

Para el diario, si Trump revirtiera los pasos dados hasta la fecha, que incluyen acuerdos sobre la cooperación sanitaria y la coordinación de esfuerzos contra el narcotráfico, haría muy feliz al pequeño grupo que quiere mantener el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra la mayor de las Antillas hace más de medio siglo.

Sin embargo, advirtió que hacer eso significaría invertir el curso de un cambio de política que es ampliamente popular entre los estadounidenses y casi universalmente apoyado por los cubanos.

También pondría en desventaja a los agricultores y empresas estadounidenses al restringir su acceso a un mercado que se está abriendo gradualmente al comercio mundial, agregó el Times.

El conocido medio no es el único que se ha referido recientemente al tema de Cuba, pues otros periódicos han llamado al fin de las restricciones de comercio, viajes e intercambio.

Por ejemplo, el San Francisco Examiner divulgó a principios de abril un artículo de opinión en el que se instó al levantamiento del bloqueo y a la promoción de las exportaciones norteamericanas al país vecino.

Es difícil explicar cómo una isla de 11 millones de personas aún puede considerarse una amenaza para la paz y la estabilidad en la región. De hecho, sabemos que no lo es, manifestó el texto.

A su vez, el Mississippi Business Journal sostuvo que las empresas de ese estado tienen un alto interés en realizar negocios con Cuba en áreas como agricultura, maquinaria industrial, materiales de construcción y transporte marítimo.

La Autoridad de Desarrollo del territorio sureño, que hace dos meses organizó un viaje a la isla coincidente con la visita de un grupo de legisladores, señaló a la página digital que en el comercio con la nación caribeña tendría un gran potencial la venta de productos agrícolas.

A ello se unen los proyectos legislativos introducidos por varios miembros del Congreso para promover el fin del bloqueo o algunos de sus puntos.

Entre tales propuestas se encuentra la Ley de Comercio con Cuba, introducida a finales de febrero por el senador republicano por Kansas Jerry Moran, la cual permitiría al sector privado norteamericano comerciar libremente con la isla.

Otro de los legisladores a favor del avance en las relaciones es el representante por Kentucky James Comer, también del partido rojo, quien en declaraciones a medios de su estado lamentó la lentitud del Congreso para moverse hacia el comercio con Cuba y el levantamiento del cerco.

Comer, quien dijo que espera convertirse en un líder del movimiento para eliminarlo, consideró que el legislativo tarda en moverse en esa dirección y que, desafortunadamente, el Partido Republicano ha estado en el lado equivocado de este asunto.

A su vez, activistas residentes en más de 20 estados norteamericanos y cuatro provincias canadienses celebraron a finales de marzo en Nueva York un encuentro para abordar los logros y desafíos en la meta de avanzar hacia normales vínculos entre La Habana y Washington.

Reunidos en instalaciones de la Universidad de Fordham, en Manhattan, los alrededor de 200 delegados trazaron estrategias de acción para el futuro inmediato, conscientes de que se trata de un camino largo y complejo.

El foro tuvo lugar en un escenario marcado por los progresos en las relaciones bilaterales entre los dos países bajo la gestión del presidente demócrata Barack Obama y la incertidumbre por la postura que adoptará su sucesor en la Oficina Oval.

La reanudación de los lazos diplomáticos y las medidas ejecutivas de la anterior administración constituyen pasos en la dirección correcta, pero no son suficientes y resta mucho por hacer, declaró entonces a Prensa Latina el ingeniero retirado Ike Nahem, uno de los organizadores de la conferencia celebrada en la Gran Manzana.

Por su parte, la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria/Pastores por la Paz aseguró hace pocos días que continuará su labor de difundir la realidad cubana en las comunidades de Estados Unidos hasta ver el completo fin del bloqueo.

La directora ejecutiva de la organización, Gail Walker, afirmó que en julio próximo la edición 28 de la Caravana Pastores por la Paz viajará a la nación caribeña tras recorrer en seis rutas más de medio centenar de ciudades de 30 estados norteamericanos para realizar charlas educativas.

Durante un evento de ese tipo celebrado en esta capital, la activista señaló la importancia de continuar el trabajo en las localidades estadounidenses para dar a conocer la realidad del país vecino y la persistencia del bloqueo.

En ese sentido, el embajador cubano aquí, José Ramón Cabañas, recordó que la normalización de los nexos bilaterales es un tema inconcluso, pues si bien en los dos últimos años se dieron pasos positivos y se alcanzaron 22 memorandos de entendimiento en diferentes sectores, el cerco sigue vigente.

Al mismo tiempo, el diplomático reiteró las palabras pronunciadas en enero pasado por el presidente de la mayor de las Antillas, Raúl Castro, quien expresó la voluntad de Cuba de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con Estados Unidos, sobre la base de la igualdad, la reciprocidad y el respeto a la soberanía y la independencia de la isla.

Por Martha Andrés Román

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