La actividad comercial y sistemas de transporte estuvieron operativos al lado de la desolación de algunos puntos de la oposición

Más pudo la lluvia dispersa, caída cerca de las horas del mediodía en el recogimiento de la ciudad, que cualquier llamado a plantón hecho por la derecha terrorista del país.

Las actividades comerciales y administrativas de zonas como San Bernardino, Av. Panteón, Urdaneta y Baralt se desarrollaron con total normalidad, esto acompañado de un abundante tráfico automotor y peatonal.

CON UN SERVICIO DE TRANSPORTE

–Metro de Caracas y líneas de autobuses– 100% operativo en función de la ciudadanía, fueron miles los habitantes de la ciudad los que salieron como cada día a cumplir su jornada laboral, visitar al médico o cualquier otra diligencia.

A las 10:35 de la mañana, el punto de concentración del antiguo Sambil La Candelaria para el llamado de plantón nacional, realizado por la dirigencia opositora, estaba totalmente despejado y sin ningún simpatizante presente a simple vista.

El resto de los espacios de alrededor mostraban la dinámica común de un lunes laboral.

En un recorrido que incluyó la avenida Universidad, conectando con la Sucre, hasta llegar al bulevar de Catia, los comercios formales y hasta los vendedores informales mostraban su mejor disposición al trabajo.

“Tenemos que trabajar, ¿qué vamos a hacer?, la oposición no nos va a dar a nosotros para sobrevivir. Con paro no se hace nada. Si uno no trabaja, no come, así de sencillo”, expresó Alberto Montilla mientras vestía a los maniquíes de su tienda de ropa en los Techos Rojos de Catia.

“No es posible que las vainas se arreglen con estar parándose, ¡ay sí! ‘¡Párense, dejen de hacer lo que están haciendo!’, dicen… ¿qué es eso? Esto se acaba cuando la gente se ponga a trabajar de verdad, verdad”, ripostó Rosa Vielma al escuchar la interrogante planteada.

Atravesando la Av. Argentina hasta llegar a la Simón Bolívar de Catia fue posible visualizar importantes centros comerciales con un nutrido público asistente.

Trabajadores de Corpoelec realizaban labores de reparación en el alumbrado público, mientras que algunas calles esperaban la recolección de desechos.

“No puede ser que todo sea trancar y trancar, uno lo que quiere es que el país surja. No puede ser que la vía sea quemar autobuses, acabar con las calles…”, dijo Chary Vivas mientras realizaba sus labores.

“Te voy a decir algo: tengo dos hijos en casa que comen todos los días, que necesitan de mí. Así pensamos miles de venezolanos, un día que se pierde no se recupera jamás”, exclamó angustiado.

En la Morán el copioso comercio de bombonas de gas seguía su curso, carretillas cargaban dos y tres cilindros; otros las llevaban sobre sus hombros.

En San Martín era más visible el tránsito de vehículos, pues los transeúntes se resguardaban debajo de los comercios para evitar mojarse.

BAJA ASISTENCIA, AUMENTO DE IRA

Atrás quedó desolado el punto de concentración del Metro La Yaguara. Un pequeño foco iniciado en la avenida Washington de El Paraíso obligó a efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana a limitar el acceso por el puente 9 de Diciembre. El reloj marcaba las 11:58 am.

Llegar a la avenida Páez fue posible transitando el puente Santander. “Apenas empieza la protesta uno tiene que trancar y ese día de trabajo se pierde”, manifestó el propietario de un kiosco ubicado justo al frente del Centro Comercial Multiplaza El Paraíso, Luis Carbora.

Añadió que los que allí han hecho protestas –que terminan en daños a la propiedad pública y privada– alegan que lo hacen porque no los dejan pasar a otros espacios. Opinó que es un problema de bandos, donde cada uno busca lograr sus objetivos, pero que los afectados son ellos, los trabajadores. “Total, así no se consigue nada, lo que hace es parar, poner la venta baja. Estamos fregados por todos lados”, replicó.

Las tiendas, bancos y restaurantes del referido centro comercial se encontraban abiertas. La Ferretería Paraíso, ubicada metros más adelante en dirección plaza Madariaga, así como un restaurante y la tienda Sky City, eran las únicas con las santamarías abajo.

Un transeúnte y residente de la zona comentó que eso se debe a que es justo en los alrededores de los mismos donde semanas atrás “han hecho desastres”.

INTENTOS DE VANDALISMO

Pasados pocos minutos después de las 12:00 del mediodía, en uno de los extremos de las Residencias Victoria, ubicadas frente al distribuidor Baralt, fue lanzada desde lo alto una botella de la que expelía fuego.

La misma, afortunadamente, cayó encima de un cúmulo de bolsas de desechos y no en la humanidad de algún transeúnte o vehículo.

El acto no fue más que uno de muchos ejemplos del modus operandi de estos sectores terroristas para generar violencia, que en esta oportunidad y a esa hora, no encontró secuaces que lo secundaran.

PUEBLO DANDO MUESTRAS DE DEBATE

Mientras esperaban el cese de la lluvia, varias personas conversaban en un kiosco de la avenida Baralt. El tema de la charla no era otro que la situación del país.

“Esa gente no sabe lo que quiere y por eso están destinados al fracaso”, comentó un motorizado. “Y es que exigen una cosa hoy y otra mañana pana”, lo interpeló el chico que lo atendía.

En la charla, en la que además intervino una señora, comentaban las divergencias de la oposición al exigir elecciones de gobernador, luego presidencial, y ahora se abocan a la Constitución. Todos estos mecanismos calificados como inconstantes y cambiantes según el desarrollo de los acontecimientos.

El mensaje general de personas trabajadoras fue directo a la necesidad del progreso del país y el cese de cualquier acto de vandalismo que atente contra la vida y la paz.