Los líderes del Partido Demócrata de EEUU deberían haber viajado a Rusia el Día de la Victoria y honrar la memoria de los que cayeron en la lucha contra la Alemania nazi. En vez de hacerlo, animan a una nueva Guerra Fría, y tratan de enemistar a la Casa Blanca y el Kremlin, señala el columnista del diario The Nation, el historiador Stephen Cohen.

El autor opina que los estadounidenses se han olvidado de quién realmente derrotó al Tercer Reich, puesto que el cine de Hollywood les inculcó la idea de que EEUU venció a los nazis.

En realidad, durante la mayor parte de la guerra, Estados Unidos no se atrevió a ir más allá de las operaciones del Pacífico, mientras que la Unión Soviética «estuvo destruyendo la máquina de guerra de Hitler en el frente oriental», recuerda Cohen y señala que hasta el 80% de las pérdidas de la Wehrmacht se produjo en los combates contra el Ejército Rojo.

«El 9 de mayo, el pueblo ruso rindió homenaje a los 27 millones personas que murieron en la lucha contra el fascismo. En ese momento, el establishment de EEUU estuba buscando a las ‘marionetas del Kremlin’ y criticando a los dirigentes rusos», observa el autor.

Para Cohen, esta actitud de Washington es contraproducente. En su opinión, Rusia y EEUU deben dejar sus divergencias y unirse en la lucha contra el terrorismo internacional.

«Al igual que el fascismo en los años 30, para muchos rusos, [el terrorismo] se ha convertido en una de las principales amenazas», señala.

Sin embargo, los intentos de un nuevo «reinicio» chocan con la resistencia de la élite política estadounidense.

«Los partidarios de la Guerra Fría en Washington no entienden que su deseo de bloquear el acercamiento entre Rusia y EEUU puede dar lugar a un enfrentamiento a gran escala», advierte el columnista.