Se ha puesto en marcha la reactivación de la histórica Ruta de la Seda. La primera presentación internacional de este proyecto de referencia se llevó a cabo en China, con la participación de 28 países, entre ellos Turquía, escribe Erdal Tanas Karagol para el diario turco Yeni Safak.

Este proyecto prevé la creación del corredor Norte, a través de Rusia, y el corredor Sur, a través de Irán. Turquía se queda entremedias de todas las rutas y debe desempeñar una parte central en la realización del proyecto.

La Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda es capaz de cambiar el equilibrio económico establecido, asegura Karagol. Si bien este corredor acelerará las inversiones en infraestructuras económicas de los países participantes, también fortalecerá los flujos comerciales entre ellos. En consecuencia, puede cambiar la disposición general de las fuerzas en el mundo, incluyendo los volúmenes de las economías más grandes.

¿Qué cambiará la Ruta de la Seda?

La actividad económica que se producirá con el lanzamiento de todos los corredores del Cinturón y la implementación de los planes de inversión, proporcionará beneficios económicos a los países participantes, y sobre todo pondrá fin a la supremacía de Estados Unidos en la economía mundial, aseveró el autor del artículo.

A su juicio, los flujos comerciales que ahora van de oeste a este van a dar un giro de 180 grados. Esta situación puede ser vista como un gran avance económico de Oriente.

La Ruta de la Seda conectará a más de 60 países de Europa y Asia, lo que proporcionará una base para nuevas formas de integración y cooperación. Se trata de la fundación de una red de transporte y comunicaciones intercontinentales que combinará el comercio, el transporte y la logística.

El lugar de Turquía en el proyecto

Las grandes inversiones turcas en el sector del transporte y otros proyectos corrientes muestran que está listo para la Ruta de la Seda, subraya Karagol.

Con la construcción del gasoducto TANAP (el corredor sur de gas para el suministro de gas natural de las regiones del Caspio y de Oriente Próximo a Europa), el Turk Stream (gasoducto que atraviesa el mar Negro para llevar gas natural de Rusia a Turquía) y otros gasoductos planeados, Turquía cumplirá con creces sus obligaciones como país central de la Ruta de la Seda, cree el analista. También una gran parte en el proyecto la desempeñarán sistemas de transporte como el de Marmaray (transporte ferroviario en Estambul) y las líneas de ferrocarril Bakú-Tiflís-Kars y Edirne-Kars.

Con la implementación de todos los planes, los términos de envíos comerciales entre China y Turquía disminuirán, y el comercio entre los dos países se acelerará, lo que a su vez llevará al crecimiento inmediato de la economía turca, concluye Karagol.

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